Una mujer de 77 años es desalojada de su vivienda tras perder un juicio de cinco años con su vecina por una franja de terreno de apenas 30 centímetros
Una disputa vecinal que comenzó por una franja de terreno de solo 30 centímetros ha terminado con el desalojo forzoso de Jenny Field, una mujer de 77 años residente en Poole (Dorset), Reino Unido, después de que los tribunales dictaminaran que debía abandonar su vivienda para cubrir los costes legales acumulados durante un litigio que se prolongó durante cinco años.
Field fue sorprendida en la puerta de su casa por alguaciles judiciales, quienes le comunicaron que debía abandonar inmediatamente la propiedad, valorada en unas 420.000 libras (aprox. 490.000 euros), y que esta sería vendida para saldar la deuda con su vecina, Pauline Clark, de 64 años.
La deuda legal supera las 113.000 libras y obliga al desalojo forzoso de la propietaria
La orden judicial establece que el dinero obtenido cubrirá los 113.000 libras (aprox. 132.000 euros) en honorarios legales generados por el proceso.
El conflicto comenzó en 2020, cuando Clark instaló una valla perimetral que, según Field, invadía su propiedad al desplazarse unos 30 centímetros hacia su terreno. Dos meses después, Field contrató a unos operarios para derribar la valla y recolocarla en lo que consideraba la línea correcta.
Clark llevó el caso a los tribunales y ganó, logrando que Field fuera condenada a pagar los daños y parte de sus gastos legales, que entonces ascendían a 21.000 libras (unos 24.500 euros).
Sin embargo, la pensionista se negó a aceptar el fallo y continuó litigando, presentando apelaciones y alegando que el caso de su vecina era “fraudulento”, algo que los jueces calificaron como “totalmente infundado”. La insistencia de Field en reabrir el caso provocó que los costes legales se dispararan hasta superar las seis cifras.
En septiembre del año pasado, el juez Ross Fentem rechazó su última apelación y le dio como plazo el 6 de diciembre para pagar la deuda o enfrentarse a la venta forzosa de su vivienda. Al no cumplir el plazo, los abogados de Clark solicitaron el desalojo, que finalmente se ejecutó esta semana.
Tras ser expulsada, Field afirmó sentirse “desesperada y sin hogar”, asegurando que no tiene adónde ir y que la situación es “injusta”. La mujer llegó a colocar un cartel en su puerta declarando que cualquier intento de desalojo era inválido y acusando a su vecina de acoso.
La abogada de Clark, Anna Curtis, señaló que Field nunca ofreció alternativas para pagar la deuda ni intentó refinanciar la propiedad. Según Curtis, la venta del bungalow permitirá a la pensionista adquirir una vivienda de retiro “sin hipoteca y con dinero sobrante”.
El juez Fentem describió la orden de venta como un “remedio draconiano”, pero necesario para poner fin a una disputa que, según él, “debía cerrarse definitivamente”.