Uno de los regalos más comunes en San Valentín es el que más conflictos genera en la pareja
Con la llegada de San Valentín, uno de los regalos más recurrentes vuelve a ocupar el primer puesto en la lista de deseos: los viajes en pareja. Sin embargo, lo que a priori parece un plan romántico puede convertirse fácilmente en un foco de conflicto. Viajar implica salir de la zona de confort, enfrentarse a imprevistos, cambios de horarios, cancelaciones, cansancio y expectativas que no siempre se cumplen. Un cóctel perfecto para que afloren los conflictos y las discusiones, especialmente cuando se trata de las primeras escapadas juntos.
A lo largo de los últimos doce años, el equipo de reservas de Waynabox, ha sido testigo de todo tipo de situaciones sentimentales. Su CEO, Jordi Agustí, asegura que uno de los momentos más incómodos es cuando la pareja descubre durante el viaje que no es compatible. “Alguna vez nos han escrito viajeros desde París o Venecia diciéndonos que han roto y que quieren habitaciones separadas o volar en vuelos de vuelta distintos. Un drama. Lo que tenía que ser un viaje sorpresa romántico acaba siendo todo lo contrario”, explica.
Por ello, a pocos días del día de los enamorados, Waynabox ha publicado cinco claves para afrontar un viaje en pareja sin que la relación se resienta en el intento.
El estrés ante los preparativos
Organizar el primer viaje juntos suele ser el primer detonante de conflictos. “A algunas parejas les cuesta incluso ponerse de acuerdo con el destino. Y la cosa se complica si se pretende visitar un país entero en lugar de una o dos ciudades”, señala Agustí. A esto se suma el estrés de buscar vuelos, comparar hoteles, ajustar presupuestos y diseñar rutas, una carga que, en muchas ocasiones, recae más en uno de los dos. Como solución, se recomienda optar por un viaje sorpresa, que elimina la presión previa y permite centrarse en la experiencia compartida.
Las finanzas, un tema delicado
El dinero es otro de los grandes focos de tensión, especialmente cuando existe una diferencia notable de ingresos entre ambos miembros de la pareja. Desde Waynabox aconsejan abordar esta cuestión antes de viajar y dejar claros aspectos como el presupuesto total, el reparto de gastos o el tipo de experiencias que se van a priorizar. Definir de antemano si se pagará todo a medias, en proporción al sueldo o de forma individual evita malentendidos durante el viaje.
Las manías salen a la luz
Viajar juntos es una prueba de convivencia intensiva. Manías, hábitos personales, reacciones ante los imprevistos o diferencias de estilo suelen aflorar con fuerza, sobre todo en parejas que no conviven. “Pasar 24 horas juntos fuera de la rutina hace que reparemos en detalles que antes pasaban desapercibidos”, explican desde la compañía. El consejo es no comparar a la pareja con relaciones anteriores, relativizar lo que molesta y dejar las conversaciones más profundas para después del viaje.
Cansancio e imprevistos
El agotamiento físico, la falta de sueño y los problemas inesperados pueden derivar en discusiones sin importancia que se magnifican por el contexto. “Hay que diferenciar entre roces puntuales fruto del cansancio y una incompatibilidad real como pareja”, advierte Agustí. Ser conscientes de esta posibilidad ayuda a gestionar mejor los conflictos cuando surgen.
Mente abierta y comunicación
La flexibilidad y la comunicación son claves para evitar la mayoría de los desencuentros. Adaptarse al otro, negociar planes y no imponer siempre el propio criterio son actitudes fundamentales durante un viaje en pareja. “La comunicación es clave en cualquier relación, pero cuando se viaja, todavía más”, subrayan desde Waynabox.
Como cierre, la compañía lanza un último mensaje a quienes se animen a regalar o regalarse una escapada este San Valentín: “Dejaros llevar, sed flexibles y, sobre todo, disfrutad muchísimo del viaje sorpresa. Es una experiencia muy emocionante que seguro recordaréis siempre”, concluye Agustí.