Crítica de 'Franz Kafka': El autor metamorfosis ★★★
Era tímido, observador y de pocas palabras; su relación con el sexo parece que siempre fue compleja, y se convirtió en uno de los más grandes e influyentes escritores del siglo XX. Hoy día, y como sucede en numerosos puntos del mundo en los que brotaron otros genios de las artes, existe todo un circo económico montado en Praga, donde nació, en el lago donde casi cada día iba a nadar, incluso en el lugar donde comía hamburguesas aunque fuese vegetariano. Y los turistas, que probablemente ni siquiera lo han leído, matándose a comer carne y a hacerse selfies. En efecto, todo es, sigue siendo, kafkiano. Como refleja la muy personal película de Agnieszka Holland, un recorrido por la trayectoria vital y literaria del autor desde la infancia en aquella Praga antes de la Primera Guerra Mundial, marcada por una difícil relación con un padre autoritario, su insatisfactorio trabajo como funcionario en una compañía de seguros, un par de relaciones amorosas frustradas y hasta su fallecimiento, con 40 años, víctima de la tuberculosis.
Entre numerosos flash backs al pasado y el presente del creador así como a esa Praga actual atestada de extranjeros, de varios setentones y caprichosos zooms, y de personajes que miran a la cámara para hablar sobre el protagonista (qué bien manejó Fellini aquello de derribar la cuarta pared), un filme tan enigmático, a veces, como el propio Kafka. Aquel joven con sombrerito Fedora para quien «el significado de la vida es que se detiene». Para él, y, por ende, para nosotros, demasiado pronto.
Lo mejor: El excelente trabajo de Idan Weiss en el papel de este gran y enigmático escritor
Lo peor: En ocasiones este biopic resulta irregular y en exceso pretencioso