Segunda derrota consecutiva del Barça de
Xavi Pascual. Sin embargo, no es lo mismo perder en el Palau ante Laguna Tenerife que hacerlo en la temible cancha de Olympiacos, que huele a firme candidato a llevarse la actual Euroliga. El equipo de
Bartzokas tiene todo lo que hay que tener para levantar el ansiado título: presupuesto, plantilla, puntos y potencia física. Y, además, siguen fichando durante la temporada para mejorar, todavía más, el equipazo que ya tenían. Ante este panorama, el Barça salió demasiado tímido en el pabellón de la Paz y la Amistad. Quizá el nombre les confundió. Lo cierto es que, en un plis plas, el Barça ya perdía de 14 en el primer cuarto y todavía no había cometido ni una sola falta personal. El músculo de los griegos y la mano de santo de
Vezenkov, además, impedían que el Barça entrase en el partido. Pero con paciencia, concentración y acierto, Pascual logró que sus hombres hicieran dos cuartos memorables hasta remontar 17 puntos de desventaja y ponerse por delante en el marcador. Cabía frotarse los ojos para ver que el Barça empezaba el último cuarto ganando por cinco puntos (59-64) y dando una lección de juego colectivo. Pero ahí se terminaron las fuerzas. El equipo perdió balones, perdió energía, perdió puntería y, con un
Shengelia desconocido, por fallón y torpe, Olympiacos se puso incluso 14 puntos por delante. Es decir, incluso levantaban el basket average.
Vesely lo salvó con dos puntos sobre la bocina. Esta es la buena noticia de una noche para olvidar. El otro buen dato es el regreso de
Will Clyburn tras seis semanas en el dique seco. Xavi Pascual recupera la pieza que tiene que ser clave para ganar la Copa del Rey.
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