Aún estoy sorprendido por el desenlace de la fase de clasificación de la
Champions League. Cuatro goles al
Real Madrid en
Lisboa y, la noticia, ningún penalti a favor de los blancos. El tanto de
Anatoliy Trubin, el portero del
Benfica. Fue histórico, como lo fue el reencuentro entre
José Mourinho y
Álvaro Arbeloa. El sustituto de
Xabi Alonso sigue diciendo que el responsable de los malos e inolvidables resultados —
Albacete y
Lisboa— es él. Ya lo sabemos. Y
Florentino Pérez también.
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