Certidumbre abre la puerta a inversiones para energías limpias en 2026
El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para el sector de energías limpias en México, ya que, con la entrada en vigor de la nueva Ley del Sector Eléctrico, se ha generado un escenario de mayor estabilidad regulatoria que comienza a traducirse en decisiones de inversión más claras por parte de empresas privadas, particularmente aquellas enfocadas en soluciones renovables y gestión energética avanzada.
Este nuevo entorno coincide con el arranque de proyectos eléctricos impulsados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que prevé la construcción de alrededor de 6 mil megawatts bajo un esquema mixto, con 54 por ciento de inversión pública y 46 por ciento privada, conforme a la reforma energética. La bolsa total de estos proyectos supera los 230 mil millones de pesos.
“El inicio de 2026 muestra un escenario más estable para la energía limpia, con oportunidades claras para proyectos alineados a la nueva visión del sistema eléctrico en México”, aseguró Emiliano Sánchez, director de Suministro Calificado de Energía Real.
El directivo destacó que el marco actual favorece inversiones mejor estructuradas y con mayor horizonte de planeación; no obstante, subrayó que el nuevo contexto es más exigente desde el punto de vista técnico y regulatorio, pero a pesar de ello, se ofrecen reglas más definidas que reducen la incertidumbre que prevaleció en años recientes.
“Esta certidumbre resulta clave para proyectos industriales que buscan integrar generación limpia, almacenamiento y esquemas híbridos de suministro (…) si bien el entorno es más exigente en términos técnicos y regulatorios, también ofrece reglas más definidas que favorecen inversiones bien estructuradas”, afirmó Sánchez.
De acuerdo con Energía Real, el marco legal vigente impulsa la adopción de tecnologías como sistemas de almacenamiento de energía, control de demanda, microrredes y digitalización del consumo eléctrico, lo que permite no sólo generar más energía limpia, sino utilizarla de manera más eficiente en procesos productivos.
“Tras la entrada en vigor de la nueva Ley del Sector Eléctrico, este año arrancó con un marco regulatorio más claro y ordenado. La formalización del autoconsumo y la generación distribuida han dado mayor certidumbre a proyectos de generación en sitio”, sostuvo el directivo.
Contemplan inversiones a largo plazo
El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico de la Secretaría de Energía también juega un papel central en este escenario, al establecer criterios de planeación vinculantes con un horizonte de 15 años. Este instrumento guía prioridades regulatorias y de infraestructura, lo que amplía la visibilidad para inversiones ligadas a la resiliencia energética de largo plazo.
En el ámbito industrial, la convergencia entre un marco regulatorio más claro y el avance tecnológico está acelerando un cambio estructural: el paso de un modelo de suministro centralizado a esquemas de mayor autonomía y control energético. Este proceso se refleja en el crecimiento del autoconsumo y la generación distribuida.
“Conforme más empresas industriales y comerciales adopten generación propia y soluciones híbridas con almacenamiento, prevemos una tendencia clara a la reducción de emisiones de carbono del sector privado”, explicó Enlight, firma líder en soluciones energéticas renovables.
La empresa añadió que esta dinámica se fortalecerá conforme las empresas alineen su consumo energético con metas corporativas de sostenibilidad, las cuales deben cumplir hacia 2030, fecha límite para producir al menos un 35 por ciento de la energía que consumen mediante fuentes limpias.
Ambas empresas coincidieron en que la participación de la CFE como eje del sistema eléctrico, combinada con una mayor apertura a la inversión privada en proyectos específicos, configura un modelo híbrido que busca equilibrar seguridad energética, transición limpia y viabilidad financiera. Para el sector privado, este entorno representa una oportunidad para incrementar inversiones bajo reglas más previsibles.
“El nuevo marco eleva los requisitos técnicos y de planeación, pero también fortalece la calidad de los proyectos y su integración al sistema eléctrico nacional. El 2026 se perfila como el año en que la estabilidad regulatoria comience a reflejarse en mayor inversión y consolidación de las energías limpias en México”, concluyó Enlight.