La Administración Trump sigue jugando a elaborar escenarios de conflicto militar con Irán, con la intención de mantener viva la llama de las protestas populares que comenzaron el pasado 28 de diciembre y se han convertido en las más graves –y más reprimidas– de los 47 años de vida del régimen totalitario instaurado en Teherán. Haya o no ataques, el régimen de los ayatolás –el clero musulmán chií que controla el país– resiste. Y una de las claves de su resiliencia es la relación política y económica del régimen teocrático con Rusia y sobre todo con China . Según un reciente informe de Brookings, un afamado laboratorio de ideas de la izquierda norteamericana, la supervivencia de la dictadura iraní depende...
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