La
derrota del Mónaco en Bolonia este pasado viernes (82-84), la tercera consecutiva en Euroliga, parece que fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del técnico,
Vassilis Spanoulis, que estalló ante la situación que vive el club monegasco, inmerso en una
crisis financiera e intervenido por sus deudas, que ha llevado al Principado de
Mónaco a decidir asumir el control del club para garantizar su continuidad. Según desveló L'Equipe, se deben varias mensualidades a los jugadores, que incluso amenazaron con plantarse en un reciente partido de la liga francesa.
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