La soberbia misa funeral en Huelva que nos encogió el alma el jueves, soberbia pese a celebrarse en un gélido polideportivo, nos recordó la importancia del rito. Confundir la aconfesionalidad del Estado con la obligación de practicar el ateísmo es un disparate propio de sectarios e ignorantes. De Pedro Sánchez y de sus levantadores de muros entre compatriotas, más concretamente. Un porcentaje cercano al 90% de los españoles se reconoce en el catolicismo, lo practique o no u observe sus preceptos con mayor o menor rigor. Entonces, ¿por qué sustituir la magnífica liturgia de la Iglesia por un atrezo que nada significa para los deudos de las víctimas? La ceremonia de tintes masónicos de Valencia fue de un cutrerío lamentable....
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