Carlos Alcaraz sabía desde que acabó la pasada temporada que su número uno mundial estaba a salvo en el Open de Australia, sin importar el resultado que hiciera. Estaba enfocado en un objetivo muy ambicioso: ser el jugador más joven de la historia que reúne en su palmarés los cuatro títulos de Grand Slam. A sus 22 años y 272, la edad exacta a la que ha conquistado su primera corona en Melbourne, haciendo un pleno para los anales de este deporte.
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