El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul , ha establecido formalmente relaciones diplomáticas con Niue, nación insular en el Pacífico Sur, a 4.500 kilómetros al este de la costa australiana. Alemania reconoció a Niue como Estado soberano el 7 de enero y el ministro ha tardado menos de un mes en tender puentes al comercio y a sinergias en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El esfuerzo de llegar a estas remotas islas se enmarca en una estrategia más amplia: Alemania toma posiciones comerciales en el Pacífico que le permitan una gradual independencia de Estados Unidos y de China . En línea con el discurso en Davos del primer ministro canadiense, Mark Carney , tanto Wadephul como el canciller alemán, Friedrich Merz , se han lanzado al establecimiento de una red comercial alternativa y de cooperación entre potencias intermedias como alternativas a Estados Unidos. Y allá donde van les hacen la misma pregunta, sobre si Alemania sustituirá las relaciones trasatlánticas por una nueva y más amplia conexión con China. Es el tema recurrente en los encuentros que mantiene el ministro alemán durante su actual gira asiática, que incluye Singapur, Nueva Zelanda, el Reino de Tonga, Australia y Brunei. Pero, durante un acto celebrado anoche en el hotel Raffles de Singapur, Wadephul ha dejado claro que Berlín mantendrá las distancias con Pekín. Reconoció que hay diversos elementos que están «alienando» la relación entre Europa y Estados Unidos, pero aseguró que Alemania no se lanzará hacia el presidente Xi con los brazos abiertos. «Esa sería la respuesta equivocada», insistió ante un foro de políticos y empresarios. «Porque la maquinaria bélica rusa se mantiene en parte en funcionamiento gracias a las tropas y municiones norcoreanas, así como al apoyo económico y político decisivo de China », puso como ejemplo de las incompatibilidades. «Podemos decidir juntos adaptarnos a las nuevas realidades. Podemos elegir reconocer la urgencia de la situación y trabajar juntos como comunidad internacional para fortalecer el multilateralismo.» Por eso mismo está aquí, «porque estoy convencido de que la región del Indo-Pacífico es de importancia crucial para Alemania y para Europa. Y viceversa». En su discurso, Wadephul afirmó que «nos estamos distanciando de Estados Unidos, pero no nos acercamos a China con los brazos abiertos». Coincidió allí con el ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan , en que el nuevo orden internacional exigirá prescindir de un «garante de seguridad» y de un «policía mundial», pero también en que sigue existiendo «una masa crítica» de países que siguen creyendo en un orden mundial basado en reglas y con los que es necesario construir una nueva red de relaciones. Wadephul destacó la presencia de 2.400 empresas alemanas en Singapur, que asumirá la presidencia de la ASEAN en 2027 y desempeña un papel clave en los esfuerzos para alcanzar un acuerdo comercial conjunto UE-ASEAN. Los miembros de la alianza de la ASEAN, 11 estados del sudeste asiático desde su fundación en 1967, incluyen a Indonesia y Tailandia; y están comprometidos con la resolución pacífica de conflictos y un sistema multilateral de cooperación basado en el derecho internacional. En 2020, el Gobierno alemán se había fijado como objetivo contribuir al fortalecimiento de la ASEAN. El Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Singapur (EUSFTA), que entró en vigor en 2019, supuso un paso importante en este camino. Alrededor de 10.000 empresas europeas operan en esta metrópoli económica, considerada el principal centro financiero, tecnológico y logístico de la región, incluyendo más de 2.000 procedentes de Alemania. En lugar de depender más de China, Alemania propone ampliar las relaciones con potencias centrales como Australia y Nueva Zelanda, miembros del pacto comercial del CPTPP.