Pedro Sánchez quiere evitar que los menores de 16 años sigan accediendo a redes sociales. El presidente del Gobierno ha anunciado que España seguirá la estela de países como Francia o Australia en donde ya se han dado pasos para restringir el acceso de menores a espacios como TikTok o Instagram. Para conseguirlo, el Ejecutivo tiene intención de obligar a las plataformas a establecer sistemas efectivos de verificación de edad «que vayan más allá de simples declaraciones formales» en las que el internauta, únicamente, tiene que pulsar un icono en el que afirma tener la edad suficiente para acceder. Sea como sea, el plan, sobre el papel, tiene muchos agujeros , tal y como han explicado a ABC varios juristas y expertos en ciberseguridad. Así es como esperan que afecte a los usuarios el movimiento del Gobierno. El Reglamento General de Protección de Datos, que es el que impera en la Unión Europea, permite establecer entre los 13 y los 16 años la edad límite para que los internautas puedan tener cuenta en redes sociales. Desde el Ejecutivo señalan que subir la edad es necesario para salvaguardar la salud, el bienestar y la seguridad de los niños y adolescentes del país. En concreto, se quiere proteger a los más pequeños del contenido nocivo que se publica en su interior y del uso compulsivo de estos espacios. Actualmente, España tiene fijada la edad mínima para el acceso a redes sociales en los 14 años. El Gobierno ya anunció en 2024, en Consejo de Ministros, que tenía intención de subir la edad a los 16. Actualmente, el anteproyecto de ley para conseguirlo se encuentra desde septiembre en tramitación en el Congreso de los Diputados, donde deberá ser aprobado para su entrada en vigor. Hasta que el Congreso apruebe la modificación de la ley no habrá cambio alguno. Por el momento, se desconoce cuando ocurrirá, ya que se sigue negociando con el resto de grupos parlamentarios. Cabe recordar que el Gobierno está en minoría en el Congreso, por lo que para sacar la norma adelante va a necesitar llegar a acuerdos. Porque las redes sociales no tienen sistemas efectivos de verificación de edad; por lo que cualquier menor de 12 años que lo quiera simplemente tiene que escribir una fecha de nacimiento distinta para poder abrirse una cuenta. Sánchez ha anunciado que se obligará a las redes sociales a establecer barreras de seguridad para verificar la edad de los menores e impedir que los que tengan menos de 16 sigan accediendo a sus espacios. No explica cuáles deben ser esas barreras o si habrá un estándar, simplemente se apunta que deben ser «eficaces». El Gobierno también tiene lista técnicamente la llamada Cartera Digital Beta, una herramienta de verificación de edad que permite comprobar si un usuario supera una determinada edad sin revelar datos personales innecesarios. Esta credencial digital –que se genera en el móvil y verifica criptográficamente la edad a partir de un documento oficial– se está probando en un proyecto europeo con otras soluciones, aunque es la española la que, según el Gobierno, está más adelantada. Es probable que en el futuro todos los ciudadanos tengan que contar con esta herramienta para acceder a espacios con contenido prohibido para menores, como podría ser la pornografía o los juegos de azar. Efectivamente, las hay. Al menos, sobre el papel, de acuerdo con todos los expertos en ciberseguridad consultados por ABC. Los menores siempre podrían recurrir a herramientas de VPN para engañar a la red social de turno y convencerla de que está intentando acceder desde un país en el que no hay prohibición alguna. En Australia, que es el único en el que la prohibición ya es efectiva, el Gobierno ha dejado en manos de las redes sociales el despliegue de las barreras. Solo tienen la obligación de que la solicitud de una identificación oficial no sea el único mecanismo de verificación disponible. Por ejemplo, Meta y Snapchat estudian el comportamiento de la cuenta para observar si el usuario puede ser menor de 16 años. TikTok recurre al uso de «tecnología y moderación humana» y YouTube, que también se ha visto afectada, emplea la edad asociada a la cuenta de Google del usuario en relación con «otras señales» relacionadas con el uso de la cuenta. En Australia las redes sociales han conseguido bloquear cientos de miles de cuentas desde que entró en vigor la prohibición. Sin embargo, las propias plataformas reconocen que muchos menores siguen navegando por su interior sin problemas. Algunos adolescentes australianos, según han explicado a ABC, recurren a sus hermanos mayores para autentificar su edad o intentan parecer más mayores en las fotografías que suben.