Acostumbrada a superarse, a lograr lo imposible. A caerse y levantarse tantas veces como haga falta, la estadounidense
Lindsey Vonn ha dado una vez muestras de su capacidad de superación.
Hace justo una semana sufría una fea caída en el descenso de Crans Montana, previo a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina. Un incidente que hizo saltar todas las alarmas, por la caída en sí, por la evacuación en helicóptero hasta el hospital más cercano y porque hay que recordar que la de Vail compite con una rodilla derecha parcialmente reconstruida en titanio.
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