Hay canciones que se vuelven inmortales casi desde el momento en que se graban, pero eso no siempre significa que todos los músicos que las crearon estuvieran completamente cómodos con ellas al principio. Así fue el caso con una de las canciones más icónicas de la banda Queen, que llegó al número 1 en Estados Unidos y se convirtió en un himno global, aunque no todos los miembros de la banda estaban seguros de incorporarlo en su sonido por cómo sonaba la batería.El contexto creativo de un cambio radicalCuando Queen se sentó a trabajar en su octavo álbum, The Game, sabían que querían avanzar y desafiar las expectativas del público.May ha dicho en entrevistas que la banda tenía la filosofía de no repetirse, lo que los llevó a experimentar con nuevos estilos y estructuras sonoras. “Another One Bites the Dust” fue una de esas canciones que representó un salto significativo, con una línea de bajo prominente, una producción más cercana al funk y una batería menos tradicional que se alejaba del sonido potente de rock al que muchos estaban acostumbrados. La resistencia de Roger TaylorEl propio Brian May ha reconocido en entrevistas anteriores como lo hizo hacia Guitar Player, que no todos los miembros se sintieron cómodos con esa dirección sonora.En particular, Roger Taylor, baterista de la banda, no quería que su batería sonara así, porque la propuesta era muy sobria y compacta, en contraste con el estilo más lleno y potente del rock clásico. Pero la idea fue apoyada con entusiasmo por John Deacon, autor del tema, y por Freddie Mercury, quienes vieron en esa propuesta un nuevo horizonte creativo para el grupo. De la incomodidad al éxito mundialA pesar del recelo inicial de algunos, la apuesta por ese sonido diferente resultó en uno de los mayores éxitos de Queen, la canción encabezó las listas, se convirtió en uno de los singles más vendidos de la década y cruzó fronteras musicales, llegando a públicos de distintas escenas, incluidos clubes de baile. Lo que en principio pudo haber generado dudas dentro del grupo terminó siendo un ejemplo de cómo Queen siempre estuvo dispuesto a romper barreras, asumir riesgos y transformar esas tensiones creativas en piezas memorables que siguen siendo parte esencial de su legado. ESCUCHA AQUÍ LA CANCIÓN:APP