El campo andaluz afronta pérdidas millonarias ante los efectos de la borrasca en las explotaciones agrícolas, ya sea por el retraso en la siembra de determinados cultivos o la pérdida de rentabilidad de aquellos que han quedado ahogados ante el volumen inusual de lluvias. Solo en el olivar de Jaén las pérdidas pueden superar los 200 millones por aceitunas que no se han podido recoger. Los suelos encharcados impedían la recogida de la cosecha. Aún queda un tercio de la producción por recoger, del que hasta un 50% se podría haber perdido, según explica el responsable del olivar de COAG Andalucía Francisco Elvira. «La aceituna se está cayendo y el aceite ni siquiera será la calidad habitual, porque la aceituna...
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