Unos científicos encuentran los mismos símbolos en distintas partes del planeta y desatan una teoría qué podría reescribir la historia
Un hallazgo reciente ha reavivado uno de los debates más fascinantes, y polémicos, de la arqueología alternativa. El investigador independiente Matthew LaCroix afirma haber encontrado símbolos idénticos en estructuras antiguas de Turquía, Egipto, Sudamérica y Camboya, lo que, según él, apuntaría a la existencia de una civilización global que habría dejado un código oculto en piedra hace entre 38.000 y 40.000 años.
LaCroix sostiene que estos símbolos, formas gigantes en T, pirámides escalonadas, hendiduras de tres niveles y figuras de leones, aparecen en lugares que no tuvieron contacto entre sí, lo que descarta, en su opinión, un desarrollo independiente.
Su investigación comenzó tras identificar estos patrones en la región del lago Van, en el este de Turquía, donde sitúa el origen del supuesto sistema simbólico.
El investigador señala un enclave concreto, Ionis, como el punto de partida de esta tradición arquitectónica. Allí, asegura, se encuentran los motivos en su forma “más pura”, antes de extenderse a lugares tan distantes como Giza, Tiwanaku o Puma Punku. “Estos símbolos no deberían existir en culturas no relacionadas”, afirma. “La repetición exacta sugiere un origen compartido”.
Uno de los elementos clave de su teoría es el relieve de Kefkalesi, una talla de basalto de cuatro pies que, según LaCroix, contiene una combinación de símbolos idéntica a la encontrada en Egipto y Sudamérica. Para él, este hallazgo permitió “retroingenierizar” un patrón global que habría sido utilizado para transmitir conocimientos sobre el universo, la espiritualidad y los ciclos cósmicos.
LaCroix asegura que estos símbolos forman parte de un cosmograma, un modelo geométrico que representaría la estructura de la realidad: un inframundo no físico, un plano terrenal y un reino celestial. El eje central, representado por la forma en T, actuaría como un axis mundi, el punto que conecta todos los niveles.
Un debate abierto entre la arqueología oficial y quienes buscan rastros de civilizaciones olvidadas
Sin embargo, la comunidad arqueológica tradicional rechaza estas conclusiones. Los expertos datan los yacimientos del lago Van en la época urartiana, miles de años más reciente, y subrayan que no existe evidencia revisada por pares que respalde la existencia de una civilización global anterior a la Edad de Hielo.
Aun así, la teoría ha generado un enorme interés en redes sociales, donde muchos usuarios ven en estos patrones una posible pista hacia capítulos desconocidos de la historia humana.