En la entrevista previa a los
Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina el esquiador español Joaquim Salarich recordaba que su padre siempre le decía que por su sangre no podía correr horchata, que tenía que arriesgar y que si se caía tenía que levantarse tantas veces como fuera necesario.
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