Trump y Petro. ¿Quién gana qué?
El presidente de los Estados Unidos y el presidente de Colombia se han reunido en la Casa Blanca. Durante 2025, la relación entre ambos estuvo marcada por mensajes ofensivos y vaivenes diplomáticos. Sin embargo, Trump ha decidido aceptar la petición de Petro y lo ha recibido en el Despacho Oval. A pesar de que el colombiano entregará la banda presidencial en seis meses, ambos detectaron una oportunidad.
¿Qué ha ganado Trump con la visita? Básicamente, el compromiso de su homólogo colombiano para que trabaje —o, por lo menos, no impida— la estabilidad en la región. Trump necesita una Colombia en paz si quiere que el tema Venezuela, entre otros, continúe por la misma senda que inició el 3 de enero con la extracción de Maduro. La Casa Blanca necesita una transición de mando pacífica en ambos países. Ciertamente, se trata de realidades y contextos distintos; sin embargo, la condición siamesa de ambas naciones andinas convierte a Colombia en una pieza clave para la estrategia de Trump en Venezuela. Con el encuentro, Trump ha querido descartar posibles estridencias y violaciones a la ley, así como reformas en el país cafetero que puedan atar a Petro y a su grupo en el poder.
¿Y qué ha ganado Petro? Para responder, es necesario recordar algunos antecedentes. Uno, el colombiano nunca ha condenado la violación a los derechos humanos y la falta de libertades en Venezuela y en Cuba. Dos, la complejidad histórica del narcotráfico en Colombia resulta evidente. Y, precisamente, este es el gran tema de Trump hacia América Latina. Por ejemplo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) concluye que las hectáreas de hoja de coca cultivadas aumentaron de unas 230.000 en 2022 a 262.000 en 2025. A partir de esos datos y hace pocos meses, el Departamento del Tesoro norteamericano sancionó a Gustavo Petro y a su familia, alegando que permitió que organizaciones narco-terroristas prosperaran bajo su gobierno. En ese contexto, Trump llegó a calificar a Petro de «hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos».
Por último, la pieza que faltaba: el 3 de enero y la extracción de Maduro, so pretexto del vínculo del autócrata chavista con el narcotráfico. En este contexto, Petro cambió de estrategia; así, reunirse con Trump en la Casa Blanca resultaba indispensable. El presidente colombiano debe lograr impunidad y blindaje político. Necesita un salvoconducto no escrito que le permita continuar con su carrera dentro y fuera del poder. Petro fue a la Casa Blanca a solicitar un pacto que permita la protección institucional y política de su movimiento de cara al futuro y más allá de las elecciones de este año.
Ambos han decidido enfundar las armas verbales para ser pragmáticos. En ese sentido, la sonrisa en el Despacho Oval devela, en principio, una muestra de buena intención. Falta por ver si los acuerdos terminan por materializarse.