Irán critica que EEUU pida su desarme para que Israel mantenga superioridad militar
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado este viernes que las conversaciones indirectas mantenidas con Irán han sido "han tenido resultados" y que "parece que (Teherán) quiere llegar a un acuerdo con muchas ganas", al tiempo que ha señalado que ambas partes se reunirán nuevamente a comienzos de la próxima semana tras esta "muy buena" primera toma de contacto. Estas declaraciones llegan después de que delegaciones de Estados Unidos e Irán hayan concluido una ronda de conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní en la capital de Omán, Mascate, y hayan llegado a un principio de acuerdo para mantener más contactos futuros.
El inquilino de la Casa Blanca se ha mostrado confiado en que un acuerdo entre ambas partes llegará y ha defendido que, al igual que en ocasiones anteriores, EEUU "no tiene prisa". "Tenemos mucho tiempo. Si recuerdan (lo que pasó con) Venezuela, esperamos durante un tiempo. No tenemos prisa. Estamos teniendo conversaciones muy buenas con Irán. Estamos hablando mucho y bien. Y creo que hoy tuvimos resultados con Irán", ha apostillado al ser preguntado sobre cuánto tiempo estaría dispuesto a aguardar hasta la firma de un eventual pacto. El líder republicano ha insistido en que, de haber sido posible, el acuerdo actualmente bajo debate habría salido adelante "hace dos años".
Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, aseguró este sábado que el enriquecimiento cero de uranio está fuera del alcance de las negociaciones nucleares con Estados Unidos y reafirmó que el programa nuclear iraní continuará según las necesidades del país, sin que el material enriquecido salga de su territorio. "¿El enriquecimiento al cero por ciento está fuera del alcance de las negociaciones. El nivel de enriquecimiento depende de nuestras necesidades, y el uranio enriquecido no saldrá de Irán?", afirmó Araqchí en una entrevista con la cadena Al Jazeera en Doha, un día después de retomar las negociaciones nucleares con EE.UU. en Mascate, Omán.
Araqchí criticó que algunas naciones sean sancionadas por sus avances científicos o por fortalecer su resiliencia nacional, en lo que calificó de "imposición de desigualdad permanente". "¿Mientras Israel mantiene su superioridad militar, otros países de la región deben enfrentar restricciones, sanciones y limitaciones a sus capacidades científicas y defensivas?", sostuvo el jefe de la diplomacia iraní. El ministro criticó que Estados Unidos exija que se desarme o limite su capacidad defensiva, para que Israel mantenga su superioridad militar y pueda actuar "¿con impunidad?".
De este modo, Araqchí rechazó de nuevo las exigencias de Washington para que Teherán limite su programa de misiles, como una de las condiciones para firmar un acuerdo que incluya la cuestión nuclear y el apoyo de la República Islámica a grupos regionales como Hizbulá del Líbano, los palestinos de Hamás y los hutíes de Yemen. El jefe de la diplomacia iraní subrayó que el enriquecimiento de uranio es un derecho de su país y "debe continuar", pero que Teherán está dispuesto a alcanzar un "acuerdo tranquilizador" sobre su programa nuclear, aunque recalcó que su industria misilística "nunca será negociable" por tratarse de un asunto estrictamente defensivo.
El mandatario estadounidense, antes de subrayar que las autoridades iraníes "conocen las consecuencias (que habría) si no llegan a un acuerdo", opinó: "Las consecuencias son muy duras. Así que veremos qué pasa. Pero ha sido una conversación muy buena". Estas declaraciones se producen tras las amenazas del presidente de intervenir militarmente en Irán si no se alcanzaba un acuerdo o si continuaba la represión letal de los manifestantes, para lo que ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas. Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos.
Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, sitúan en 6.955 los fallecidos, si bien continúa verificando más de 11.600 posibles muertes, así como 51.000 arrestos. La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.
Finalmente, la parte iraní ha apuntado a un acuerdo "casi total" para continuar los contactos y ha descrito el "buen ambiente" y el "buen comienzo" de la ronda de negociaciones. El diálogo, según ha informado el país mediador, Omán, se ha centrado por ahora en "crear las condiciones apropiadas para el reinicio de las negociaciones diplomáticas y técnicas". La delegación estadounidense, encabezada por el enviado especial, Steve Witkoff, aún no se ha pronunciado formalmente sobre la iniciativa en Mascate, aunque Trump ha sentenciado que un acuerdo que cubra solo el programa nuclear "sería aceptable".