A orillas del Támesis, en el extremo suroeste de Londres, las chimeneas de ladrillo de la antigua central eléctrica de Battersea se han convertido en uno de los emblemas de la reconversión urbana de la capital británica. Al lado, desde el pasado jueves y hasta el 1 de marzo, destaca una estructura blanca, semiesférica y desmontable cuya ambición es reproducir bajo techo aquello que la ciudad ha dejado de ofrecer a simple vista: un cielo nocturno lleno de estrellas. El lugar no es casual. El complejo de Battersea Power Station , rehabilitado tras décadas de abandono industrial, concentra hoy comercios, oficinas, viviendas y espacios culturales, de modo que el tránsito constante de familias y visitantes convierte cualquier intervención efímera en...
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