Irán amenaza con ataques con misiles contra las bases militares de Estados Unidos
El jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchi, declaró este domingo que el despliegue militar estadounidense en el Golfo "no nos intimida". Estas afirmaciones se producen apenas dos días después de retomar las conversaciones indirectas sobre el programa nuclear con Washington en Mascate, Omán, donde mantuvo un encuentro con el emisario estadounidense Steve Witkoff. Araqchi lanzó este mensaje tras la reciente visita del enviado de Donald Trump para Oriente Medio al portaaviones Abraham Lincoln, actualmente posicionado en la región para mantener la presión sobre Teherán.
En el marco del primer Congreso Nacional de Política Exterior, el ministro insistió en que Irán no renunciará al enriquecimiento de uranio, incluso en caso de "guerra". Araqchi subrayó que la República Islámica ha pagado un precio muy alto por su programa nuclear pacífico y que nadie tiene el derecho de dictar su conducta. Según el diplomático, el programa atómico es una necesidad nacional para áreas como la agricultura, la salud y el combustible nuclear, por lo que su derecho a enriquecer uranio se considera "indiscutible".
Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, calificó como "un paso adelante" las negociaciones celebradas el viernes. A través de un mensaje en la red social X, el mandatario reiteró que el diálogo ha sido siempre la estrategia de su país para resolver asuntos de manera pacífica, aunque recalcó que no abandonarán sus derechos como signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Araqchi añadió que, si bien están dispuestos a generar confianza mediante la diplomacia de manera transparente, responderán con firmeza ante cualquier acción militar.
Estas tensiones diplomáticas ocurren en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras enfrentarse a las protestas más violentas desde 1979. Los disturbios, que comenzaron por la caída del rial, fueron respondidos con una represión que ha dejado cifras de víctimas demoledoras. Mientras Teherán reconoce 3.117 muertos, organizaciones como HRANA sitúan los fallecidos en 6.961 y la ONU advierte que, según informes médicos internos, la cifra real podría ascender hasta las 20.000 muertes.
En este contexto de crisis interna, Donald Trump ha amenazado con una intervención militar si no hay acuerdo o si continúa la represión letal contra los manifestantes. Ante este escenario, Araqchi concluyó que la verdadera "bomba" de Irán es su capacidad para decir no a las grandes potencias. El ministro enfatizó que, aunque están listos para la guerra, no son belicistas y seguirán el camino de la diplomacia siempre que sea la opción elegida por la contraparte.