El marcador del
Palau Blaugrana reflejó un 97-92 final, pero las sensaciones de
Moncho Fernández al cruzar el túnel de vestuarios iban mucho más allá de una derrota. El Bàsquet
Girona tuteó al gigante azulgrana en un ejercicio de resiliencia y fidelidad a una idea de juego que, según su entrenador, es innegociable.
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