La cita grabada en la pared, breve pero esclarecedora, cae cual golpe seco sobre el visitante. «Como un cántaro hecho añicos». Así definió el escritor Stefan Zweig esa Europa que nos quedó tras la Primera Guerra Mundial: quebrada por la barbarie, dividida por un fanatismo que entendía la tolerancia como una debilidad imperdonable. Esa contundencia es la que ha llevado a Miguel Martorell, Catedrático de Historia Social y Política de la UNED, a arrancar con ella la nueva exposición que dirige en la Residencia de Estudiantes de Madrid . «Hemos querido contar cómo llegó la violencia al Viejo Continente a partir de 1914 y cómo se extendió por todos los territorios, incluida España, hasta 1945», explica el comisario. Hoy, ABC...
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