Los embalses abren compuertas, ¿cómo se comprueba la seguridad de los aliviaderos?
Las últimas borrascas han llevado a abrir compuertas de los aliviaderos en decenas de embalses españoles en los últimos días y ante la pregunta de cómo se comprueba la seguridad de las presas en esos puntos críticos, la respuesta se encuentra en el laboratorio de hidráulica del embalse de Ricobayo en Muelas del Pan (Zamora).
En esas instalaciones se han efectuado a lo largo de su historia hasta 150 ensayos de presas de España, Portugal, Chile, Bolivia, Marruecos o Venezuela, principalmente de sistemas de evacuación a través de aliviaderos, para comprobar que todo estaba correcto o detectar si era necesario efectuar alguna corrección, han explicado los responsables del laboratorio de hidráulica de Iberdrola.
Para ello, en este centro referente nacional en ensayos y simulaciones de infraestructuras hidroeléctricas se trabaja con maquetas, "para resolver grandes problemas que se convierten en pequeños cuando los tienes y los puedes abordar de esa forma", ha declarado a EFE en una visita a las instalaciones el delegado de Iberdrola en Castilla y León, Miguel Calvo.
Los orígenes de esas instalaciones se remontan a 1943, ocho años después de la inauguración de Ricobayo, la primera gran central hidroeléctrica de Europa, al detectar que los desembalses por el aliviadero producían gran erosión en el terreno rocoso a pie de presa, lo que podía comprometer la seguridad en un futuro.
"Había un problema que los ingenieros no eran capaces de resolver, de erosión en la caída del agua, entonces decidieron hacer una maqueta para ver qué solución le daban", ha explicado Calvo.
Una maqueta da una solución simple
Gracias a esa maqueta testaron una solución muy simple, la incorporación de unos dientes o deflectores en el aliviadero que redujeron la fuerza del agua en la caída y pusieron fin al problema.
Fue el primer reto de ingeniería hidráulica al que se enfrentó este laboratorio que estudia en modelos reducidos los problemas derivados de las grandes evacuaciones de agua de los aliviaderos y que acumula ya 150 ensayos de presas de distintas partes del mundo.
De todas las maquetas construidas, se han mantenido la de Ricobayo, a escala 1:80; la de Caldas de Reis (Pontevedra), en el río Umia; y el aliviadero escalonado del embalse de Cenza, en Villariño de Conso (Ourense).
Corregir los efectos negativos del agua
Sirven, a nivel didáctico, de testigo y para representar los efectos del agua y ver cómo corregirlos cuando son negativos, "para que no causen ningún daño y que la infraestructura funcione como debe hacerlo, sin mayor problema", ha indicado el técnico de formación de estas instalaciones, Javier López Sánchez.
Él es uno de los encargados de mostrar cómo una maqueta tiene efectos prácticos a la hora de dar solución a las grandes evacuaciones de agua de los embalses.
El centro formativo del laboratorio recibe a entre 800 y 1.000 trabajadores de Iberdrola al año, ya que todos los que entran en la empresa pasan por él, y las instalaciones admiten también visitas del público una vez al mes gestionadas por el Ayuntamiento de Muelas del Pan.
Rescate en aerogeneradores
A las maquetas de presas o el mirador que ofrece una vista privilegiada de los cien metros de altura de la de Ricobayo, el laboratorio de hidráulica de Muelas del Pan ha incorporado también un área formativa destinada a rescates en las góndolas o las palas de los grandes aerogeneradores eólicos.
Para ello, cuenta con simuladores que permiten practicar esas maniobras de rescate en las turbinas eólicas y ensayar evacuaciones en caso de emergencia, tanto en vertical como en espacio confinado, según ha detallado López Sánchez.
"Ya no sólo hablamos de agua, sino que tenemos aquí simuladores de aerogeneradores, o simuladores para cuestiones de formación en seguridad, de tal manera que nuestra gente al pasar por aquí reciba una sólida formación en todo el mundo de la energía renovable", ha apostillado, por su parte, Miguel Calvo.