Sacar adelante una empresa en España no es solo cuestión de números. Es cuadrar turnos, cumplir con clientes, pagar nóminas a final de mes y estar pendientes de cualquier imprevisto que pueda surgir y tirar abajo literalmente toda la planificación. Eso, por no mencionar
la presión fiscal a la que están expuestos los autónomos de nuestro país nada más comenzar, lo que hace pensárselo dos veces antes de tirar adelante un proyecto.
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