Indra diseña el sistema de combate para tanques de última generación
Los paradigmas militares se hallan en estos instantes en un momento de transformación radical. Los medios tradicionales que se han utilizado desde comienzos del siglo XX están evolucionando hacia nuevas formas a un proceso de adaptación que les ayudará a sobrevivir a los retos y obstáculos del siglo XXI. Entre los más afectados por estos enormes cambios se encuentran los carros de combate, popularmente conocidos como «tanques». Estos vehículos terrestres, bien armados y blindados, se han visto, o al menos parece, arrinconados por la tecnología de última generación en forma de potentes cohetes y de drones. Unas imágenes que son bien conocidas al haber sido captadas a diario en suelo ucraniano.
En el mundo especializado, algunos han acabado señalando que los carros de combate viven su etapa culmen, puesto que los innovadores sistemas defensivos están haciendo mucha mella en ellos. Sin embargo, tampoco han sido pocos los que han señalado que los tanques todavía tienen mucho que decir y siguen siendo imprescindibles para la guerra terrestre. Esta opinión está sustentada en los nuevos avances realizados en cuanto a armamento y, ante todo, defensa. Los vehículos de esta clase han incrementado su durabilidad y protección gracias a nuevos blindajes y sistemas de defensa activa que destruyen las amenazas entrantes antes de que estas golpeen directamente el chasis. El desarrollo de este tipo de tecnología está dando nuevas perspectivas a la guerra acorazada del futuro.
Justo en este sentido, Indra Sistemas anunció hace unos días a los medios de comunicación que la multinacional centrada en tecnología de defensa lideraría el proyecto de Sistema de Combate Terrestre Superior-Programa Alta Movilidad (SCTS–PAMOV). De acuerdo con la información a la que tuvimos acceso, será Indra la encargada de desarrollar junto al Ejército de Tierra y el ecosistema industrial español la arquitectura del futuro vehículo de combate de última generación.
Este futuro vehículo tiene unas características muy interesantes. Entre ellas, permitirá nuevas capacidades operativas que le darán acceso a moverse en entornos completamente digitalizados basado en una arquitectura de sistemas que integrarán tanto vehículos tripulados como no tripulados, además de sensores, sistemas de armas y capacidades C2. No solo eso, la proyección de este vehículo de combate será una mejora significativa de las capacidades de combate respecto a bloques tan imprescindibles como son los sensores avanzados e inteligencia artificial integrada.
En ese aspecto, el de la inteligencia artificial, cada vez tenemos más datos de que acabará siendo el pilar fundamental dentro de los sistemas de armas, ya sean terrestres, aéreos o marítimos. Respecto al SCTS–PAMOV la IA se encargará de incrementar la capacidad de detección, clasificación y reacción ante amenazas complejas. Lo que dará la oportunidad de actuar en entornos saturados de información y, en definitiva, en escenarios asimétricos, lo cual cada vez es más una característica de los conflictos desarrollados durante este siglo.
Dicho esto, y si hemos tenido conocimiento de cuestiones que asumen cualidades inteligentes, el SCTS–PAMOV tiene como principal objetivo el de integrar dentro del vehículo capacidades tecnológicas que sean adaptables. Eso significa que Indra aplicará un enfoque modular y escalable que dará a la futura flota terrestre las necesidades básicas para operar en un entorno operativo complejo. Todo el programa orbita, pues, alrededor de la intención de crear un vehículo blindado que obtenga, gracias a esa tecnología, una flexibilidad y resiliencia para ser capaz de enfrentar amenazas emergentes como son los citados vehículos autónomos, así como enjambres de drones (el enemigo número uno de los tiempos actuales) y la guerra electrónica avanzada.
Por el momento no tenemos más datos del carro proyectado por Indra, pero está claro, a la luz de la información que ya tenemos disponible, que España tiene por delante un proyecto verdaderamente interesante.
La multinacional lo ha dejado claro en unas recientes declaraciones. Según sostiene: «Hablamos de un sistema de sistemas, donde el carro, los vehículos de acompañamiento, los sensores y los sistemas de mando y control van a formar una única red táctica coherente compuesta por plataformas más ligeras y móviles».
Queda por saber cómo seguirá avanzando este proyecto de cara a los próximos meses y años. En el mismo se halla el futuro del arma acorazada española. Los Leopard 2 A8 son el nuevo martillo acorazado de la Unión Europea, pero con la velocidad con la que están cambiando las cosas, podrían quedarse obsoletos antes de lo esperado. Por este motivo el proyecto y programa de Indra es tan necesario para las Fuerzas Armadas españolas en concreto y para la Unión Europea en general, ya que en ese aspecto flexible y en la adaptabilidad superior se encuentran las claves del carro de combate del futuro.