El primer tiempo del Sevilla FC ante el Girona fue un despropósito. Una paupérrima puesta en escena que costó encajar un gol con apenas 100 segundos de partidos disputados y un desarrollo posterior en el que sólo la impresionante actuación de Vlachodimos salvó al equipo de una hecatombe. Ese caos táctico, con futbolistas que no sabían ni dónde ubicarse sobre el césped, puso el foco en Matías Almeyda , quien, al menos, esta vez sí reaccionó con acierto en el intermedio con un triple cambio que dio cierta coherencia al equipo para al menos no desangrarse de manera definitiva. Los comentarios en los corrillos del intermedio en el Ramón Sánchez-Pizjuán, en cualquier vomitorio del estadio, pero, sobre todo, en ese...
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