El pasado miércoles 4 de febrero los habitantes de Grazalema, Cádiz tuvieron que abandonar su tranquilidad diaria al caer sobre ellos casi 600 litros de precipitaciones en tan solo 24 horas . Una acumulación que inundó sus calles, que acabaron convertidas en ríos de agua, y encontraron casas las cuales desprendían agua de los enchufes, suelos y paredes. Alrededor de 1.600 personas tuvieron que ser desalojadas , trasladándose hasta el pabellón El Fuerte de Ronda, Málaga , y allí compartieron tiempo y solidaridad entre familias y vecinos de otros pueblos como Zahara de la Sierra, El Gastor, Algodonales, El Bosque o Prado del Rey. Aún siendo uno de los municipios más lluviosos de España, la cantidad de agua mermó la capacidad del pueblo, y sus habitantes han convertido el pabellón rondeño en un punto de encuentro y centro de día en el que estar juntos y compartir eventos como el reciente cumpleaños de Pepe Ramírez, un vecino de 94 años que ha tenido que festejar esta fecha lejos de su casa pero rodeado del cariño de mucha gente. En estas difíciles circunstancias destaca el trabajo de Cruz Roja en Málaga y de los centenares de voluntarios que pasan por allí cada día para atender a estos vecinos desplazados de Grazalema, pero también de otros puntos de la serranía de Ronda como Benaoján. El pabellón municipal, que actúa como centro de recepción, se preparó con «600 camas», como ha explicado el responsable del dispositivo de Cruz Roja en el pabellón de Ronda, Paco Márquez , quien ha valorado «la rápida actuación» del ayuntamiento rondeño en la tarde del jueves, que permitió que los desalojados que no encontraron espacio en casas de amigos y familiares se distribuyeran en hoteles y casas de la localidad malagueña. Sobre el día a día, Paco Márquez ha detallado que en este pabellón se dan desayunos, comidas y cenas a todos los desplazados, pero que entre estas horas el espacio no se queda vacío ya que esto acaba siendo «un punto de encuentro» para poder sobrellevar la situación tan trágica de los afectados. Además en esta semana, se han tramitado entradas controladas al municipio, que se han hecho desde el pasado domingo en coordinación con la Guardia Civil de Cádiz. Este cuerpo ha sido el que ha acompañado a los vecinos que han podido acceder para recoger enseres de primera necesidad en sus hogares. Aún así, una de las principales incertidumbres que planean sobre estos grazalemeños es cuándo podrán volver a su pueblo, después de que tuvieran que dejarlo todo ante un posible riesgo de que se produjeran derrumbes y deslizamientos de tierra por la acumulación de agua en el terreno, que ya no era capaz de tragar más agua y estaba colapsado. Quedará ya marcado en la historia del municipio el jueves 5 de febrero , como el día en el que las calles se convirtieron en torrentes de agua, que bajaban con violencia y las casas expulsaban agua hasta por los enchufes. El mirador del pueblo, por otro lado, quedaría inutilizado a nada más que una cascada, seguido por crujidos del interior de la tierra que hacían temer la estabilidad de todo. Unos 1.600 vecinos, coordinados por la UME, Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil eran evacuados casi con lo puesto en busca de un lugar seguro. A la vez, los pueblos vecinos, aunque también con destrozos en sus conexiones y calles por los efectos del temporal, manifestaban su solidaridad por acoger a quien, sin saber por cuanto tiempo, tenía que abandonar su normalidad del día a día. Fue el municipio de Ronda el que, con mejor conexión por carretera, y casi única con Grazalema, habilitó su pabellón como lugar de recepción para a partir de ahí organizarse. Camas, mesas, sillas y víveres puestos al servicio de quien llegaba. A partir de ahí, tocaba repartir dónde y cómo alojarse. El tiempo que permanecerían, se iría viendo. Por otro lado, la Junta de Andalucía busca una solución para que los más jóvenes de Grazalema puedan seguir sin perder comba de un curso que acababa de comenzar el segundo trimestre. Ante un alumnado «absolutamente disperso», como ha reconocido el consejero de Presidencia, Antonio Sanz , entre las opciones se baraja por parte de la Consejería de Educación de forma más inminente, es la actividad lectiva no presencial , de forma telemática. Esto podría derivar a medio y largo plazo en la integración de ese alumnado en centros en los que estén realojados.