COVITE, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, ha denunciado que se haya concedido un nuevo tercer grado al miembro de ETA Asier Arzalluz Goñi. En una nota de prensa lo han calificado como «fraudulento». «Para el colectivo demuestra que la política penitenciaria del Gobierno vasco con los presos de ETA continúa avanzando a toda velocidad en la dirección marcada por la izquierda abertzale: flexibilizar el cumplimiento de las condenas sin exigir el arrepentimiento real que establece la ley para progresar en grado», han denunciado en el comunicado. Asimismo, han reclamado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que recurra esta medida para no consolidar una «amnistía encubierta». «Avalar decisiones como esta y mirar hacia otro lado supone trasladar un mensaje devastador de impunidad». Este miércoles, María Jesús San José, consejera vasca de Justicia y Derechos Humanos, afirmaba que el Ejecutivo regional «es completamente riguroso» a la hora de aplicar y cumplir «el ordenamiento jurídico en política penitenciaria». Lo dijo con motivo de una visita a la prisión de Martutene, donde cumple condena en régimen de semilibertad el etarra Txeroki . En sus declaraciones afirmó que son «conscientes» de que estas decisiones que se toman «en cumplimiento de la normativa penitenciaria», «generan mucho dolor en las víctimas» de la banda terrorista. «Claro que son legales», ha señalado la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, en palabras recogidas en la nota difundida a los medios. En sus declaraciones ha expresado que con la misma ley «también podría adoptarse la decisión contraria». «No obliga a conceder ni terceros grados, ni el artículo 100.2, ni ningún otro mecanismo de flexibilización del cumplimiento de las condenas. La ley dice que se podrá conceder, no que se deba conceder. Ahí está la trampa». Así, el colectivo insiste en que la actual norma permitiría que no se concedan esos beneficios penitenciarios, «especialmente cuando no existe ningún gesto mínimo de arrepentimiento real ni de desvinculación del entramado político y social de la izquierda abertzale». «No se debería premiar con semilibertad a quien no ha hecho nada por merecerla», advierten. «Solo mediante el arrepentimiento sincero por sus crímenes y la deslegitimación pública del terrorismo podremos creer en su reinserción. Lo hemos comprobado en el pasado, la última vez con la Vía Nanclares», ha afirmado por su parte Ordóñez. El colectivo recuerda que en estos casos el arrepentimiento tendría que basarse en «hechos objetivos y públicos», con los que se acredite «una ruptura real con la trayectoria criminal». «Si el arrepentimiento fuera auténtico, tendría consecuencias visibles. Pero lo que vemos cada día demuestra exactamente lo contrario: la izquierda abertzale sigue considerando a la gran mayoría de los presos de ETA como 'presos políticos' y exhibiéndolos como si fueran héroes», denuncian, al tiempo que reiteran que las cartas de arrepentimiento «son puramente instrumentales y constituyen un insulto a las víctimas». Arzalluz Goñi está condenado por delitos de asesinato, intento de asesinato, atentados terroristas, detención ilegal y depósito de armas de guerra, ha desgranado COVITE, que los ha calificado como «delitos terroristas de extrema gravedad». Así, el colectivo «ha constatado que continúa plenamente vinculado a ese entorno». Para ello, ha aportado que su nombre figura en la última lista de Etxerat –organización definida como Asociación de Familiares y Amigos de los Presos y Exiliados Políticos Vascos– y que su imagen «continúa siendo exhibida públicamente en actos a favor de la excarcelación de presos de ETA». «Estos hechos son incompatibles con cualquier arrepentimiento real. Demuestran que no ha existido desvinculación alguna del entramado radical que alentó el terrorismo y todavía hoy lo justifica. No se puede estar con la izquierda abertzale y estar arrepentido, puesto que la propia izquierda abertzale lo prohíbe expresamente desde hace muchos años», ha advertido COVITE. El colectivo ha terminado su comunicado haciendo un llamamiento a «asentar los cimientos para garantizar que nunca más volveremos a vivir el horror del terrorismo de ETA, algo que hoy no se está haciendo».