La sucesión de borrascas atlánticas que afectan desde mediados de enero la Península Ibérica no dan ni un respiro. Con los efectos de la borrasca Nils todavía presentes en parte de Galicia, tras una noche del miércoles y un arranque del jueves marcado por los avisos por fenómenos costeros en todo el litoral gallego -intensas rachas de viento y oleaje de hasta siete metros-, además de los avisos por lluvias en el interior de Pontevedra, una nueva borrasca asoma desde el Atlántico y se hará en la Península entre la noche del jueves y la mañana del viernes, aunque con menor incidencia en la comunidad gallega. Un relevo entre estos sistemas de bajas presiones casi coordinado, que mantendrá este viernes la lluvia y la nubosidad que desde hace un mes marca el cielo en Galicia de forma prácticamente ininterrumpida por la llegada de la nueva borrasca, bautizada como Oriana. Sin embargo, el anticiclón de las Azores se desplazará al norte y el resultado será un fin de semana menos lluvioso, con precipitaciones más débiles concentradas en el norte de Galicia durante la mañana del sábado que podrían ir en aumento el domingo, aunque en menor medida que borrascas anteriores. El sábado también descenderán las temperaturas mínimas posibilitando nevadas débiles el sábado en las zonas montañosas de Lugo y Orense. Desde su llegada a la Península este miércoles, Nils ha dejado un reguero de incidencias en Galicia, afectando tanto a la circulación por carretera como al suministro eléctrico, que se vio interrumpido en varios puntos de Galicia. Según ha informado Naturgy, la mayoría de incidencias se registraron en la provincia de La Coruña durante la noche del miércoles, provocadas por la caída de elementos como árboles sobre las líneas de tensión por el fuerte viento. El suministro fue restablecido en su totalidad desde la mañana del jueves. Según el último informe de Emerxencias-112, el temporal mantiene cortado el tráfico en A-6 en Baralla (Lugo), con la A-52 ya reabierta y la AC-15 cortada en ambos sentidas a la altura de Elviña (La Coruña). Además, se ha reportado la presencia de numerosos árboles en vías con la AP-9 en varios puntos a la altura de Mesía, Porriño y Padrón, así como en la N-120 en Nogueira de Ramuín, en la AG-31 en Celanova y en la AG-64 a la altura de Xermade. Por otra parte, el tráfico permanece cortado desde el miércoles en la Tercera Ronda, La Coruña, debido al fuerte viento que afecta a la estabilidad de un pórtico de señalización entre la zona del Pavo Real y el Marineda, con rachas de viento que alcanzaron los 110 kilómetros por hora, informa Europa Press. Paralelamente, Salvamento Marítimo ha perdido la señal de la radiobaliza del pesquero Itoitz, cuyos siete tripulantes fueron rescatados el lunes tras escorar cerca de Cabo Ortegal (La Coruña). Las condiciones siguen imposibilitando el acceso a la embarcación, con todo el litoral con alerta naranja por peligro importante por olas que podrían alcanzar hasta los siete metros de altura y rachas de viento en el entorno de los 70 kilómetros por hora. Asimismo, la Xunta mantiene activo el plan especial ante el riesgo de inundaciones desde el pasado 20 de enero en fase de preemergencia, vigilando la evolución de caudales por la acumulación de precipitaciones en distintos tramos. Este jueves, los ríos Louro ( a la altura de Tui), Avia-Miño (Ribadavia), Sil (O Barco) y Miño (a Peroxa) se encuentran en nivel rojo por el riesgo directo de inundación, ante lo que se recomienda evitar cualquier actividad próxima o acercarse a dichos ríos. En aviso naranja, por valores superiores a los habituales, se encuentran el Xubia (San Sadurniño), Barcés (Abegondo), Tambre (Oroso), Gallo e Umia (Cuntis), Umia (Ribadumia), Lérez (Pontevedra), Miñor (Gondomar), Cabeiro (Redondela), Tea (Salvaterra de Miño), Miño (Salvaterra de Miño), Avia (Ribadavia), Miño (Orense), Sil (O Barco de Valdeorras) y el Limia (Bande).