12 de febrero en la UCR: 150.000 razones para seguir creyendo en la universidad pública
En la ceremonia de graduación de este jueves 12 de febrero de 2026, alcanzaremos una cifra que trasciende lo estadístico y adquiere un profundo significado histórico y humano: la persona graduada número 150.000 de la Universidad de Costa Rica.
No se trata únicamente de un número redondo ni de un hito administrativo. Se trata, en realidad, de ciento cincuenta mil trayectorias de vida transformadas por la educación superior pública, ciento cincuenta mil familias que vieron ampliadas sus oportunidades y ciento cincuenta mil maneras distintas de servir al país.
Cada título entregado encierra una historia de esfuerzo, disciplina y esperanza. Detrás de cada profesional, hay madrugadas de estudio, sacrificios compartidos y sueños colectivos. Pero también hay algo más profundo: la certeza de que el conocimiento puede ser una herramienta de movilidad social, de dignidad y de justicia.
Nuestra Constitución Política, en su artículo 84, reconoce a la Universidad de Costa Rica como una institución de cultura superior, independiente y con plena capacidad para darse su propio gobierno. Esa definición no es meramente jurídica; es una declaración de propósito. Una institución de cultura superior es aquella que persigue, de manera permanente, la búsqueda de la verdad, el conocimiento y la creación. Es el espacio donde la ciencia, el arte y el pensamiento crítico se ponen al servicio de la sociedad.
Por ello, nuestra misión no se limita a formar profesionales competentes. Formamos ciudadanía crítica, conciencia ética y compromiso social. Investigamos no solo para publicar, sino para resolver problemas concretos: mejorar la salud pública, proteger nuestros ecosistemas, fortalecer la educación, dinamizar los sectores productivos, acompañar a las comunidades. Extendemos ese saber mediante la acción social, llevando la Universidad a los territorios donde más se necesita.
Las 150.000 personas graduadas son, en ese sentido, la expresión más viva de ese mandato constitucional. Son médicas y médicos que salvan vidas, docentes que abren caminos, ingenieras e ingenieros que construyen infraestructura y desarrollan tecnología, artistas que enriquecen nuestra cultura, científicas y científicos que generan conocimiento, liderazgos sociales que defienden derechos y oportunidades. Son la Universidad caminando por todo el país.
Costa Rica necesita, hoy más que nunca, una Universidad Pública que combine excelencia académica con sensibilidad social; que mantenga su autonomía para pensar con libertad; que dialogue con todos los sectores sin renunciar a su espíritu crítico, y que entienda que el desarrollo no es solo crecimiento económico, sino también bienestar, equidad y humanidad.
Celebrar a la persona graduada número 150.000 es, en el fondo, celebrar el pacto histórico entre la sociedad costarricense y su Universidad Pública. Es reconocer que cada inversión en educación superior retorna multiplicada en conocimiento, oportunidades y democracia.
Porque cuando una persona se gradúa, no avanza sola: avanzan su familia, su comunidad y el país entero. En cada título entregado, se renueva la promesa de una Costa Rica más justa, más solidaria y más consciente de su destino común. Las 150.000 personas graduadas son la prueba viva de que invertir en educación es invertir en democracia, en justicia social y en desarrollo humano. En cada una de ellas, la Universidad de Costa Rica continúa escribiendo la historia del país.
La Universidad de Costa Rica es, y seguirá siendo, el pilar fundamental del desarrollo nacional. Porque no se puede imaginar una Costa Rica sin su universidad pública. Y porque, desde hace 85 años, el país nos ha confiado una misión irrenunciable: servir con excelencia, con ciencia, con arte y con profundo compromiso social.
Carlos Araya Leandro es el rector de la Universidad de Costa Rica (UCR).