Honduras se acercó pero El Salvador no soltó la corona
El podio regional del mayor comprador de productos guatemaltecos no ha cambiado en ocho años de Unión Aduanera. La meta nunca fue destronar a El Salvador, sino bajar fricción comercial con menos espera, menos papeles y más previsibilidad. Se volvió viable lo que antes era demasiado caro o lento, sobre todo para las pymes nacionales.
Por qué importa. La integración no movió el ranking, pero sí empujó los volúmenes. Entre 2017 y 2024, Guatemala pasó de vender a Honduras: USD 968M a USD 1673M. El salto es grande, pero El Salvador —sin unión aduanera en ese periodo— siguió primero. La lectura empresarial es clara: el objetivo fue bajar costos para agilizar el comercio.
- Enrique Lacs, exviceministro de Economía, fija 2017 como arranque operativo y explica —tras revisar la data del BANGUAT— que, en ocho años, el comercio con Honduras creció un 73 %. “Es un crecimiento sustancial”, enfatiza.
- El Salvador también lo hizo, pasó de USD 1217M a USD 1951M. Los números sugieren que Honduras avanzó más rápido, pero el mercado salvadoreño tiene redes comerciales más densas y una demanda que absorbe más volumen.
- Para los empresarios guatemaltecos, la ventaja es concreta. Menos espera significa menos inventario detenido y menos pérdidas por atrasos. La facilitación redujo la fricción, pero no reemplazó la demanda ni creó compradores desde cero.
Visto y no visto. La unión aduanera con Honduras se entiende como una carretera con tres tramos. Antes de ella, el avance era lento. Después, el comercio tomó velocidad. Luego, en la pospandemia, se consolidó. En ningún tramo cambia la jerarquía de destinos, solo la facilidad para comerciar.
- Los años 2014 y 2017 fueron la antesala. Honduras sube de USD 885M a USD 968M. El Salvador se mantiene alrededor de USD 1200M. Honduras se acerca en proporción, pero no cruza el umbral.
- Entre 2018 y 2021 aparece el tramo donde se siente el carril rápido. Honduras supera los USD 1000M y llega a USD 1399M. El Salvador también acelera y alcanza USD 1731M. El shock logístico por el covid favoreció mercados cercanos.
- Por último, entre 2022 y 2024 el mecanismo se consolida. Honduras pasa de USD 1585M a USD 1673M. El Salvador cae en 2023 y rebota en 2024 hasta USD 1951M. El 2023 fue el “casi”: Honduras rondó el 87 % del tamaño salvadoreño, pero el líder no cambió.
Detrás de escena. El protagonista real no es el tratado per se, sino la velocidad de comerciar. Boris Cabrera, especialista en facilitación de comercio, destaca que se hizo viable exportar para quienes no podían financiar demoras largas, sobre todo pequeñas empresas.
- En la práctica, el cruce se parece más a una venta que a una odisea. Menos filas y menos duplicidad de controles acortan el viaje. Transportistas lo describen así: un camión que antes regresaba en días ahora puede ir y volver el mismo día.
- Cabrera subraya el sesgo pro-pyme con una frase: “La gran empresa ya comerciaba, aunque esperara”. La pyme no tiene caja para sostener inventario parado. Cuando baja el costo fijo de exportar, más negocios se animan a su primera venta regional.
- El intercambio con Honduras y El Salvador ya estaba estructurado en “canastas” y “cantidad de compradores”. La facilitación mejora competitividad, pero no necesariamente crea nuevas categorías. La mayor ganancia fue bajar el costo fijo de exportar, favoreciendo a pymes.
Ahora qué. Con El Salvador integrándose oficialmente desde junio de 2025, el foco no es quién lidera, sino quién aprovecha el carril rápido. El cambio más visible no será en el podio, sino en quién reciba más envíos y con mayor frecuencia de proveedores nacionales.
- El mercado salvadoreño puede blindar su liderazgo si la integración reduce fricción de forma sostenida. Cuando el cruce se vuelve predecible, el comercio de alta rotación crece “por suma”, no por un golpe espectacular de cifras.
- El hondureño ya capturó buena parte del beneficio logístico. El siguiente tramo no es velocidad, es profundidad: diversificar canasta, atraer más proveedores y subir valor agregado para que el crecimiento no dependa solo de mover más de lo mismo.
- A futuro, habrá que ver si más pymes guatemaltecas entran al juego. La apuesta es más velocidad y previsibilidad con El Salvador: productos que llegan antes, menos espera y más presencia guatemalteca en los mercados vecinos.