Reguetón, hedonismo, educación... y el show de Bad Bunny
El reguetón es un género musical que sigue creciendo. Para algunos, es una expresión social y artística que representa la identidad y la cultura latina. Algunas canciones contienen textos violentos, sexualmente explícitos y agresivos, que siguen calando fuertemente en el gusto musical. Sus propios contenidos temáticos (sexo, lujos materiales, violencia, vida fácil sin necesidad del trabajo ni de responsabilidades) encajan con el ideal de personas sin más preocupación que procurarse todo el placer posible, algo propio de una cultura hedonista.
Las repercusiones de este género musical no se hacen esperar en el ámbito educativo. Estudios revelan que el alumnado de educación primaria tiene acceso a música a través de plataformas digitales y redes sociales, de modo que el reguetón está al alcance de niños y niñas de edad escolar, sin restricciones.
Expertos manifiestan su preocupación ante la usual presencia, en estas canciones, de letras y bailes sexualizados que pueden normalizar comportamientos machistas, violentos y desiguales entre géneros. Afirman que estos estudiantes están en una fase crucial de desarrollo emocional y de formación de valores, por lo que es esencial abordar esta situación.
El reguetón es hoy omnipresente. No hay espacio público, autobús, restaurante o bar donde no retumbe. Algunas canciones expresan una decadencia moral que genera grietas educativas. La escasa preparación de muchos profesores jóvenes ha repercutido negativamente en la formación cultural de una generación a la que se le presenta un falso “modelo del éxito”.
Asimismo, se convierte en una válvula de escape psicológico ante carencias afectivas o agobios económicos. Algunas letras explícitas no favorecen la personalización, gran norte educativo. La mujer se proyecta ya no como un sujeto, sino como un objeto sexual. Algunos textos la cosifican y refuerzan roles machistas. Esto, a mi parecer, no es un prejuicio, es un hecho.
La música debe incorporarse en el aula alineada con el contexto sociocultural del alumnado, como una herramienta educativa para promover el pensamiento crítico y un consumo responsable. Es necesario sensibilizar a los docentes sobre esta realidad e integrar un género musical como recurso didáctico para reforzar la educación en valores.
La reciente presentación de Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio), cantante y compositor puertorriqueño en el Super Bowl LX, 2026, no nos representó a muchos latinos. Fue como un Caballo de Troya introducido en la mayor plataforma, el mayor evento deportivo estadounidense, quizá con un evidente propósito político, a la vista de millones de niños y jóvenes. ¿Es este el modelo cultural que queremos para ellos?
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Helena Fonseca Ospina es administradora de negocios.