La cita olímpica de Milán-Cortina da la posibilidad de conocer a numeroso talento deportivo y también la oportunidad de que entre los deportistas generen sus propios vínculos. Unos Juegos Olímpicos de Invierno que son de todo menos fríos , y no porque el 90% de las pistas de esquí del país sobrevivan con nieve artificial o que el cambio climático pueda hacer imposible una próxima cita, sino por el hecho de que muchos hayan intimado más de la cuenta, agotando los 10.000 condones disponibles de la Villa Olímpica . Y es que ya hay otra disciplina, mucho menos invernal, que está pulverizando todos los récords en Italia. Diez mil profilácticos se han esfumado en apenas 72 horas, retirados por un total de 2.800 atletas. Haciendo las cuentas, eso da casi cuatro por cabeza en tres días . Tal y como indica el Corriere della Sera, que amplía con declaraciones de Mark Adams, portavoz del Comité Olímpico Internacional, en las que bromea con que San Valentín está en pleno apogeo. «Hagan las cuentas», le dijo a uno de los periodistas en una sesión informativa. Las cuentas están bastante claras: unos Juegos bien fogosos y con mucho amor . Y no solo porque al poco de iniciar la competición el biatleta noruego Sturla Holm Laegreid confesara en público que le había sido infiel a su pareja tras colgarse un bronce. Confesión viral que dio la vuelta al mundo como lo hiciera otro gesto de amor bajo la nieve. La esquiadora estadounidense Breezy Johnson sufrió un accidente en la prueba del eslalon supergigante que le privó de la lucha por las medallas. Se quitó ese mal sabor de boca al ver a su chico en la línea de meta, arrodillado con un anillo de compromiso. La entrega de preservativos en los Juegos es ya una tradición consolidada que empezó en Seúl 1988 para prevenir el VIH y ETS entre jóvenes atletas, y desde entonces es un clásico: los condones llevan los cinco aros olímpicos y, en esta edición, el logo de Lombardía, como un souvenir regional con toque picante. En París 2024 repartieron 300.000 condones para 10.500 atletas: Unos 28 por cabeza durante dos semanas. Aquí, con menos participantes y Villas dispersas (seis en total), el stock fue mínimo y voló. Un atleta anónimo a La Stampa italiana dijo: «Se acabaron en tres días. Prometieron más, pero ¿cuándo?». No hay camas 'anti-sexo' como en Tokio 2020 o París -de cartón reciclado y muy poco románticas- pero la demanda es llamativa.