La 38ª brigada fue puesta en estado de máxima alerta el 10 de febrero, de conformidad con el plan de inspección de las Fuerzas Armadas y por decisión del Jefe de Estado. En la primera fase, las subdivisiones se sometieron a un examen de entrenamiento táctico-especial. A continuación, se inició la evaluación de los resultados de la preparación física y artillera.