Un trabajo de narices: este pueblo italiano busca "olfateadores" oficiales para cazar malos olores y luchar contra la contaminación local
La localidad italiana de Brendola, en la provincia de Vicenza, ha puesto en marcha una iniciativa poco habitual para combatir la contaminación ambiental: contratar a un equipo encargado de identificar el origen de los malos olores que afectan a los vecinos, especialmente en zonas próximas a áreas industriales.
El alcalde del municipio, Bruno Beltrame, explicó que la medida responde a las numerosas quejas de residentes que denuncian la presencia recurrente de olores desagradables en el aire.
El objetivo es localizar su procedencia y determinar si están vinculados a fábricas, residuos industriales o sistemas de saneamiento.
Un equipo de evaluadores para rastrear el origen de la contaminación
El plan contempla la selección de seis personas que serán formadas por una empresa especializada en medición de olores. Su tarea consistirá en desplazarse a puntos concretos del municipio para analizar el aire y registrar sus observaciones mediante una aplicación móvil.
Para optar al puesto, los candidatos no deben padecer enfermedades respiratorias ni alergias que puedan alterar su percepción olfativa. Además, deben disponer de vehículo propio y un teléfono móvil para documentar los datos durante las inspecciones.
Una vez detectado un olor sospechoso, los evaluadores deberán permanecer en la zona el tiempo necesario para analizar su intensidad, características y posible origen, con el fin de ayudar a localizar el foco del problema y facilitar posibles actuaciones.
Brendola, con unos 4.000 habitantes, se encuentra en el valle del Po, una de las regiones con peor calidad del aire de Europa debido a la alta concentración industrial y a las condiciones geográficas que favorecen la acumulación de contaminantes.
El alcalde recordó que una iniciativa similar llevada a cabo hace cinco años permitió identificar a varias empresas responsables de emisiones de malos olores.
Con este nuevo proyecto, que tendrá una duración prevista de seis meses, el ayuntamiento pretende ampliar el área de investigación y comprobar si los focos detectados anteriormente han vuelto a generar molestias o si existen nuevas fuentes de contaminación.
La convocatoria, que inicialmente no tuvo candidatos, ha despertado recientemente el interés de varios solicitantes, en su mayoría estudiantes universitarios, tras volver a difundirse en redes sociales.