La NBA frena la degeneración del All-Star con una exhibición histórica de Kawhi Leonard
La NBA parece haber encontrado el camino para evitar la degeneración y la falta de respeto al juego en que se habían convertido las últimas ediciones del Partido de las Estrellas. La Liga estadounidense se inventó una especie de triangular con tres equipos: Leyendas, Resto del Mundo y Nueva Generación. Un todos contra todos con partidos de doce minutos que proclamó campeón al equipo Nueva Generación frente a las Leyendas (47-21). Un Estados Unidos contra Estados Unidos en el que se impusieron los más jóvenes a los LeBron James, Kevin Durant y compañía.
La deriva que había adquirido el Partido de las Estrellas ya había sido denunciada por los propios jugadores. "Esto es una rueda de calentamiento disfrazada con canastas espectaculares", apuntó Jaylen Brown, uno de los miembros del equipo de las Leyendas. Hubo una edición hace nueve años con 73 mates, otra dos años después con 167 intentos de tiros de tres... nula competitividad desde hace demasiado tiempo. Hubo multitud de experimentos y no había funcionado ninguno. Así que en los despachos neoyorquinos de la Liga decidieron organizar una versión a mitad de camino de lo que sería el gran acontecimiento: un Estados Unidos-Resto del mundo. Con el palmarés de MVP's de la NBA en los últimos años plagada de jugadores no estadounidenses -el último fue James Harden en 2018-, la Liga tiró por la calle del medio y el experimento funcionó en gran medida por el orgullo de los propios jugadores estadounidenses que se tomaron la velada bastante más en serio que los jugadores del Resto del Mundo a excepción del francés Wembanyama.
A la espera de las audiencias, el envoltorio fue difícilmente mejorable. El Intuit Dome de Inglewood en Los Ángeles, el pabellón de los Clippers, fue el escenario perfecto en una puesta escena muy demócrata. En primera fila, al lado del Doctor J. y Oscar Robertson, estaban los Obama. La alcaldesa de L. A., Karen Bass, también es demócrata y el gobernador de California, Gavin Newson, también, como la mayoría de los jugadores participantes en el All-Star. Magic Johnson, Pau Gasol, James Worthy, Gary Payton... la lista de leyendas era interminable.
El francés Wembanyama ya había advertido de sus intenciones: "Yo no salto a una cancha para que no me importe perder". Hubo una falta en el segundo minuto del primer partido, hubo dos contra uno, hubo intensidad y la resolución del primer choque llegó en una prórroga. Ganaba el que primero anotase cinco puntos y fueron los estadounidenses. El galo acabó con un cabreo más que visible por la victoria (35-37) de la Nueva Generación. Los más jóvenes no pudieron con las Leyendas en el segundo partido (40-42) que se resolvió en un trepidante último minuto. Pero lo mejor estaba por llegar en el duelo entre las Leyendas y el Resto del Mundo. La exhibición de Kawhi Leonard con Wembanyama enfrente fue escandalosa. Hubo las concesiones justas al principio, pero el partido se puso serio pronto. El francés seguía por la labor, pero lo del alero de los Clippers estuvo a la altura de exhibiciones históricas cuando el All-Star era un partido de verdad. Anotó 31 puntos en 12 minutos, sin un segundo de descanso, y fallando sólo dos tiros de campo. Uno de los tipos más sosos de la NBA hasta terminó riéndose con uno de los seis triples que clavó. Los 19 puntos de Wembanyama no bastaron para evitar la final entre los dos equipos estadounidenses después del 45-48 para las Leyendas.
La final fue el partido con menos chicha. Casi dio la sensación de que las Leyendas habían cumplido con su misión de evitar que el Resto del Mundo se metiera en la final. Los más jóvenes arrancaron con un 12-1, llegaron a dominar por 26-9 y terminaron imponiéndose por 47-21. Los jóvenes USA fueron los más felices en el fin de fiesta. Y Anthony Edwards, el alero de los Timberwolves, fue elegido MVP.