Victoria Ortega: «Como abogada, no viví más machismo del que vi en la calle»
Victoria Ortega se considera una «afortunada» porque en la familia en la que creció siempre la educaron para «trabajar y formarse», y lograr así una «independencia personal».
No percibió diferencias por no ser hombre ni en el instituto ni en la facultad de Derecho, pero sí vio «asombro» de los clientes y la sociedad cuando se convirtió en una pionera en el ejercicio de la abogacía en su Santander (Cantabria).
En el despacho en el que comenzó a trabajar le acompañaban, recordó, «10 compañeros mayores», que, al principio, con ella actuaron de manera «paternalista», dándole los asuntos «más fáciles». «Estuve haciendo juicios de faltas por toda Cantabria», rememoró.
La primera presidenta del Consejo de la Abogacía explicó que su situación cambió porque era la única que había estudiado en la carrera la nueva Constitución y empezó a tomar más protagonismo en los pleitos.
Cambiando de tema, Ortega se mostró «absolutamente de acuerdo» con que en el mundo judicial ya «se han roto techos» y se ha «avanzado extraordinariamente». En la abogacía las mujeres ya representan el 54 por ciento de los profesionales. Pese a ello, destacó que, a ella, más que haber sido la primera presidenta de los abogados le gustaría «no ser la última».
Alertó, por tanto, de que siguen existiendo retos cuando el 87 por ciento de las mujeres tiene que renunciar en alguna medida a su carrera laboral por causa de la maternidad. Para esta letrada, la conciliación «se ha regulado muy bien», pero no se ha conseguido que vaya unida a una imprescindible «corresponsabilidad».
Esta situación –denunció– «perjudica» ya que las profesionales «pierden visibilidad» en un ámbito laboral donde se premia «el trabajo y la presencia». «Cuando ya tienen más disponibilidad de su tiempo, no se las conoce y no suben».
Respecto a la presencia de actitudes machistas en la abogacía, Ortega aseveró que no percibió nunca más «de las que se puede encontrar en la calle» y, por tanto, son un reflejo de la «realidad» social. Durante un tiempo sí que sufrió «tener que demostrarlo todo». «Era cansino».
Por otro lado, valoró que la presencia de la mujer, además del cumplimiento de un derecho fundamental, permite tener «una Justicia más justa» porque la sociedad es también «diversa». Mandó un mensaje a las abogadas que vendrán: «Deben tener presente que se nos considera igual de competentes y capaces».
Aunque también quiso advertirles de que estamos «a medio camino» y que el momento para alcanzar la igualdad total «es ahora». A los «compañeros», les pidió que valoren el esfuerzo compartido.