Todo lo que exageré en algún momento se está haciendo realidad, ¿no es terrible? Siempre fantaseé con un país en el que los GEO derribaran la puerta de mi casa para buscar la última cajetilla de tabaco que tengo escondida dentro de una Biblia y tirarla al retrete y llevarme esposado por atentado contra la salud pública (o sea, propia) mientras uno de ellos me dice al oído «es por tu bien» y otro me empuja al interior de un furgón blindado con dirección a Alcalá Meco, que se ha convertido en una gran sala de fumadores, como esa del aeropuerto de Francoforte del Meno, que es lo más cerca que he estado del purgatorio: ahí comprendí que la vida...
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