Por unanimidad, la Cámara de Diputados aprobó con 442 votos una adición a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para sancionar la generación, mediante inteligencia artificial, de imágenes, videos o audios de contenido sexual íntimo que simulen actos sexuales o representaciones de carácter pornográfico de una persona.Ello, cuando la creación de dichos materiales con el uso de medios tecnológicos se haga sin consentimiento, aprobación o autorización de las personas.De igual forma, se prevé castigar la divulgación, distribución, publicación o compartición de dichas imágenes.Al fundamentar el dictamen, la diputada Annia Sarahí Gómez, del PAN, afirmó que la inteligencia artificial generativa es una herramienta ordinaria que puede abrir oportunidades inéditas para la educación, la medicina, la productividad y la creatividad humana, pero cuando se utiliza para fabricar imágenes falsas, para humillar, extorsionar o destruir reputaciones, deja de ser innovación y se convierte en violencia.Remarcó que la generación y difusión de contenido íntimo simulado sin consentimiento es violencia y debe tener consecuencias jurídicas claras.“No estamos legislando contra la tecnología, sino a favor de la persona. La libertad no es ausencia de límites. El ejercicio responsable del propio actuar debe ser la libertad”, dijo.Sostuvo que no se puede permitir que el progreso tecnológico avance sin brújula ética y moral, ni se puede aceptar que la innovación se deslinde de la responsabilidad.El proyecto remitido al Senado de la República para su análisis subraya que la violencia en línea constituye discriminación de género y violación de derechos humanos y se origina en los desequilibrios de poder, el patriarcado y la misoginia.“Esta forma de agresión forma parte de un continuo de violencias de género diversas, recurrentes e interseccionales, y las tecnologías de información y comunicación intensifican las formas existentes de violencia como el acoso sexual y la violencia de pareja, al tiempo que generan nuevas modalidades de violencia de género facilitadas tecnológicamente”, establece.En sus consideraciones, el dictamen de la Comisión de Igualdad de Género avalado por el pleno cameral advierte que la violencia digital genera graves daños psicológicos, físicos, sexuales y económicos, además de un efecto paralizador que impide su participación plena en la vida pública, con repercusiones sanitarias, sociales y económicas.Además, afecta el acceso a internet, causa daños colectivos y favorece tecnologías con sesgo de género.“Los espacios digitales reflejan, refuerzan y agravan la desigualdad de género estructural sistémica, las normas culturales y sociales profundamente arraigadas, así como los patrones de masculinidades perjudiciales que impulsan todas las formas de violencia contra las mujeres”, argumenta.EHR