En pleno auge del Hyrox y con el CrossFit como gran referencia del concepto de moda en el universo fitness, las «comunidades », irrumpe en el panorama deportivo otra disciplina que es inevitable comparar con ambas: el ATHX. El próximo 28 de marzo, aterrizará en España por primera vez con un evento que tendrá lugar en Ifema Madrid. Te contamos en qué consiste, en qué se diferencia de sus «primas hermanas» dentro del fitness de competición y cuáles son sus beneficios. ATHX es otra modalidad deportiva híbrida que tiene similitudes con la reina de su segmento, el CrossFit, y con la última disciplina en auge, el Hyrox. Como estas, combina fuerza, resistencia y trabajo metabólico en un formato distinto, ya que se divide en seis bloques o zonas a lo largo de una sesión continua de dos horas y media. Al igual que el Hyrox y el CrossFit, el ATHX es una disciplina privada (impulsada con el patrocinio de Adidas), patentada, enfocada en la competición , pero a diferencia de estas dos modalidades, los entrenamientos son iguales durante todo el año: se publican en su página web oficial para toda la temporada. Así ocurrió en 2025, y se actualizaron de cara al año 2026. En la cita de Madrid del 28 de marzo, por lo tanto, quienes participen tendrán que practicar y entrenar el entrenamiento oficial para el año en curso. Para ello es importante tener en cuenta que en las competiciones de ATHX se pueden usar «tiza, rodilleras, guantes de levantamiento y cinturones de levantamiento, pero no correas ni trajes de levantamiento». Cada entrenamiento (o competición) de ATHX dura 150 minutos, pero el trabajo no es lineal: la zona de trabajo, el denominado ATHX Arena, se divide en seis zonas, y los atletas, salvo si tienen que ir al baño, no pueden abandonar el recinto entre un bloque y otro de trabajo. Deben permanecer en las zonas de reabastecimiento y recuperación habilitadas dentro del espacio de competición. El objetivo de una competición de esta nueva modalidad pasa por demostrar una serie de capacidades físicas equilibradas: fuerza, resistencia cardiorrespiratoria y acondicionamiento metabólico bajo una estructura de tiempo rigurosa. «La estructura es bastante clara y las pruebas se adaptan a diferentes niveles (Lite, ATHX estándar y Pro), en función del historial de cada participante en las pruebas que haya podido realizar antes de la actual», detalla Mario Muñoz, director pedagógico de Fit Generation y doctor en Medicina del Deporte. La primera parte del entrenamiento o competición consiste en un calentamiento (Warm-up Zone), que tiene una duración de 30 minutos. El objetivo es preparar el cuerpo mediante «una activación dirigida para optimizar el rendimiento posterior», apunta Muñoz. El trabajo intenso comienzo con la zona de fuerza (Strenght Zone), donde el entrenamiento se prolonga durante 20 minutos. «Aquí se miden los límites mediante levantamientos básicos como el press militar estricto (1RM), la sentadilla trasera (3RM) y el peso muerto (5RM), buscando acumular la mayor carga total posible», cuenta Mario Muñoz. A continuación, los competidores pueden descansar durante 10 minutos en la citada zona de reposición, donde cuentan con lo necesario para hidratarse y nutrirse antes de entrar en la zona de resistencia (Endurance Zone). Este bloque, el cuarto del entrenamiento de ATHX, dura 30 minutos y el objetivo de los competidores es, apunta el director pedagógico de Fit Generation, «expresar un rendimiento cardiorrespiratorio en máquinas de remo y/o carrera, desafiando su capacidad pulmonar y su resistencia mental ante la fatiga acumulada». El penúltimo bloque del entrenamiento de ATHX es de recuperación. Tiene una duración de 30 minutos y los atletas deben permanecer durante el mismo en la llamada zona de recuperación (Recovery Zone). Este, explica Mario Muñoz, «es un innovador espacio de 30 minutos donde se utilizan tecnologías avanzadas de recuperación activa ». El propósito de este bloque, agrega el experto, «es resetear el cuerpo para el último esfuerzo», la zona de acondicionamiento metabólico (Metcon X Zone). En esta zona final, la más exigente de esta nueva disciplina del fitness competitivo, se debe completar «un circuito final que combina una variedad de movimientos diseñados para darlo todo: desde el uso del ski-erg y el transporte de sacos de arena (sandbag carries), hasta saltos al cajón, zancadas y burpees con salto de longitud », concluye Mario Muñoz. Según los propios ATXH Games, el circuito es «un entrenamiento diseñado para poner a prueba tu estado físico funcional». Para el especialista, el éxito del ATHX radica «en la correcta dosificación de las cargas y en una selección estratégica de los ejercicios, bien situados por parte de la organización, por otro lado». Y recuerda que «para optimizar los resultados y evitar el sobreentrenamiento, la combinación debe respetar escrupulosamente los principios básicos del entrenamiento deportivo, tales como la especificidad, la recuperación y la progresión de la intensidad». La distinción entre ATHX, CrossFit y Hyrox «responde a arquitecturas de carga y modelos de negocio algo distintos», asegura Mario Muñoz. Las tres disciplinas están diseñadas para la competición , pero cuentan con distintas estructuras y planificación. Por ejemplo, en el CrossFit tiene un papel muy importante la incertidumbre, ya que los participantes desconocen los ejercicios. «La incertidumbre es un pilar fundamental: puedes enfrentarte a natación, halterofilia o movimientos gimnásticos sin previo aviso», subraya el director pedagógico de Fit Generation. En el Hyrox, en cambio, siempre es idéntica la estructura: es una competición de ocho bloques de 1 kilómetro de carrera a pie más una estación de fuerza . Y en el ATHX lo fijo es el tiempo y las zonas, seis en total como hemos visto, pero no así los ejercicios, que cambian cada año. En cuanto a las diferencias a nivel físico, Mario Muñoz explica que, «desde el punto de vista metabólico, las pruebas y la propia estructura de los ATHX Games los hace algo diferentes: intenta una especie de segmentación energética, si bien el cuerpo no es del todo capaz de realizarla». «En la zona de fuerza máxima —continúa Muñoz— predomina el sistema de los fosfágenos para la obtención de energía; en la zona de resistencia cardiorrespiratoria, la vía oxidativa; y en la zona de acondicionamiento metabólico, la vía glucolítica». Entendiendo este punto de partida, Mario Muñoz comenta que el CrossFit «es una mezcla de todas ellas sin una estructura necesariamente fija y que, además, puede implicar la predominancia de una u otra vía de obtención de energía en función del WOD (entrenamiento del día) o la competición, mientras que en ATHX no ocurre esa incertidumbre». En el Hyrox, por su parte, comenta Mario Muñoz, «hay bastante predominancia de la vía oxidativa al tener ocho bloques con 1 kilómetro de carrera, con lo que es mucho más dependiente de la vía oxidativa que el CrossFit y ATHX», si bien se parece a este último en que no varía la estructura de la competición. Por último, para el doctor en Medicina del Deporte, hay dos detalles que diferencian al ATHX del CrossFit y el Hyrox. Por un lado, la sencillez a nivel técnico de los ejercicios incluidos en el entrenamiento : «Uno de los éxitos de ATHX reside en la eliminación de la barrera técnica en los movimientos de fuerza. En CrossFit —apunta Muñoz—, los levantamientos pueden requerir habilidades complejas para poder realizar un snatch, un clean & jerk o cualquier ejercicio gimnástico. ATHX ha diseñado estándares de movimiento que la inmensa mayoría de usuarios de gimnasio convencional pueden ejecutar: press militar, sentadilla y peso muerto, algo vital para su escalabilidad comercial», apunta Mario Muñoz. El otro factor diferencial, «quizá lo más disruptivo del ATHX», según Muñoz, es el trabajo de la zona de recuperación . «Desde la fisiología del deporte, esto es casi una anomalía competitiva porque obliga a una estancia de 30 minutos de recuperación dentro del propio modelo de la prueba. Es algo así como los descansos en partidos de fútbol o baloncesto, algo que no había llegado de una manera tan regulada al ámbito de las competiciones de entrenamiento híbrido», explica el director pedagógico de Fit Generation. Para Muñoz, esto «es una apuesta por el rendimiento de calidad y el espectáculo frente a la degradación técnica que puede ocurrir por agotamiento». No obstante, Mario Muñoz incide en que las tres disciplinas comparadas comparten la finalidad comercial: «Desde un punto de vista estrictamente académico y deportivo hay consideraciones que no tienen mucha justificación: el objetivo fundamental, no lo olvidemos, es encontrar un producto que atraiga a un público concreto y funcione en el mercado de las competiciones de participación popular», apostilla.