Capital Humano para el desarrollo
Para asegurar el desarrollo económico nacional es imprescindible contar con capital humano adecuado: trabajadores con educación, salud y conocimientos pertinentes. Invertir en capital humano mejora la eficiencia laboral y se traduce en mayor producción, productividad e innovación. Por ello, tanto el Estado como el sector privado deben invertir, especialmente en adaptación tecnológica, competitividad y reducción de desigualdades.
El crecimiento sostenido del país debe apoyarse en un sistema universitario sólido, de calidad, vinculado al mercado laboral, promotor de la investigación y con buena gestión institucional, condición que aún no se cumple plenamente. En consecuencia, es necesario fortalecer la articulación entre universidades, empresas y Estado mediante prácticas profesionales, investigación aplicada y formación dual que permita adquirir competencias reales desde etapas tempranas. Solo una alianza sostenida cerrará brechas y convertirá el conocimiento en motor del desarrollo.
Asimismo, resulta fundamental impulsar la actualización permanente de docentes y currículos incorporando competencias digitales, pensamiento crítico y habilidades emprendedoras. Preparar profesionales capaces de adaptarse a entornos tecnológicos cambiantes permitirá mejorar la empleabilidad, elevar la productividad de las empresas y fortalecer la competitividad del país en un contexto económico cada vez más globalizado.
Como se ha señalado, Bolivia atraviesa una crisis educativa que amenaza su desarrollo: la estabilidad financiera puede mejorar, pero sin base educativa la sostenibilidad económica es ilusoria. En coherencia con la necesidad de fortalecer el sistema educativo, la Federación de Empresarios Privados de La Paz presentó una propuesta de modificación de la Ley N.º 070 Avelino Siñani – Elizardo Pérez para mejorar la calidad desde los niveles iniciales y sentar bases para una educación superior pertinente al aparato productivo.
Algunas universidades, como la Católica Boliviana y la Privada Franz Tamayo, ejecutan programas de innovación. La primera creó el Instituto Nacional de Innovación Educativa para actualizar el currículo y reducir la brecha con el mercado laboral; la segunda organiza el Foro Internacional de Innovación Educativa enfocado en sostenibilidad. En esta línea, la Universidad Real de la Cámara Nacional de Comercio impulsa la formación de capital humano orientado al sector productivo mediante programas en gestión empresarial, comercio exterior, innovación y transformación digital.
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Sin embargo, durante los últimos 20 años Bolivia no priorizó el capital humano. Estudios económicos destacan que es clave para el crecimiento y la reducción de la pobreza; desde Adam Smith hasta Gary Becker se lo reconoce como forma de riqueza esencial. El informe STEM de Structuralia indica que ocho de cada diez profesionales en América Latina consideran que la educación superior tradicional no responde al mercado ni a los cambios tecnológicos.
Las deficiencias se originan en niveles previos: el país presenta rezago educativo creciente. La prueba TERCE mostró que siete de cada diez estudiantes tienen baja comprensión lectora y ocho de cada diez dificultades en matemáticas; apenas el 3% llega preparado a la universidad.
Los empresarios esperamos que, una vez controlados los problemas económicos, el Gobierno priorice reformas educativas profundas que aseguren un mejor futuro para el país.
(*) Rolando Kempff Bacigalupo es presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
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