El hombre siempre necesita creer. Sin motivación la vida no encuentra sentido
El agnóstico, todos los días, busca renegar de lo transcendente. Tomás, el discípulo de Jesús, dio los primeros pasos cuando dijo “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”