Una clínica de estética con todos los papeles en regla, ubicada en una acomodada zona del distrito de Moncloa-Aravaca, y con precios acordes a lo que dicta el mercado. Por ello, nada hacía presagiar que detrás de su buena reputación había un chanchullo con graves riesgos para la salud de los pacientes : rejuvenecimientos faciales entre 700 y 3.800 euros, en función del área de la piel a tratar, pero realizados con una máquina de ultrasonidos falsa. Una treta que la Policía Nacional ha logrado desarbolar en apenas cinco días. La historia arranca en octubre del año pasado, cuando la titular de la clínica, extranjera de origen europeo, adquiere un dispositivo HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad, por sus siglas...
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