Vitor Roque, de 20 años, está de dulce. La llegada a Europa le llegó algo pronto, pues el
FC Barcelona es un club que exige inmediatez y 'tigrinho' necesitaba adaptación. En el
Betis sin estar brillante tampoco estuvo mal, pero las prisas de la afición y la ansiedad suya por querer demostrar le pasó factura. Llegó el
Palmeiras, que sabía lo que fichaba y plantó casi 25 millones para llevárselo. Al principio le costó, pues seguía con la necesidad de querer enseñar al mundo lo que sabía hacer. El paso del tiempo, como era de esperar, ha puesto todo en su lugar.
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