Dolor y rigidez en la menopausia: qué es el hombro congelado y cómo reconocerlo
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
El hombro congelado, conocido también como capsulitis adhesiva, es una afección articular que provoca dolor intenso y pérdida de movilidad en el hombro. Aunque puede afectar a cualquier persona, se ha observado que es más común en mujeres de mediana edad, especialmente durante la menopausia.
Este incremento de casos ha generado un creciente interés y discusión, especialmente por los testimonios públicos de celebridades como Amy Poehler y Teri Hatcher, quienes han compartido sus experiencias con esta dolencia. La relación entre el hombro congelado y la menopausia ha sido objeto de debate médico, con la mayoría de los expertos señalando que los cambios hormonales podrían jugar un papel crucial en su aparición.
¿Qué es el hombro congelado y cómo se manifiesta?
El hombro congelado es una condición inflamatoria que afecta la cápsula articular del hombro, un tejido que rodea y estabiliza la articulación.
Esta afección provoca el engrosamiento y endurecimiento de la cápsula, lo que limita gravemente el rango de movimiento del brazo. Según Cleveland Clinic, los síntomas surgen progresivamente y pueden durar entre uno y tres años.
En sus primeras etapas, los síntomas suelen incluir dolor persistente, especialmente por la noche, y rigidez en el hombro, lo que dificulta el descanso y las actividades cotidianas. Muchas veces, estos síntomas son confundidos con molestias musculares menores o el desgaste natural por el envejecimiento, lo que retrasa el diagnóstico.
Además del dolor y la rigidez, la pérdida de movilidad puede hacer que tareas simples, como abotonarse la ropa o alcanzar objetos altos, se vuelvan complicadas, afectando la calidad de vida.
El vínculo hormonal con la menopausia
Uno de los factores más discutidos en torno al hombro congelado es su posible vínculo con la menopausia y la reducción de los niveles de estrógeno. La Dra. Iman Saleh, citada por The New York Post, explica que los receptores de estrógeno en el tejido conectivo del hombro mantienen su elasticidad.
Al disminuir esta hormona, el tejido se vuelve más rígido, lo que facilita la inflamación y restringe el movimiento de la articulación.
Aunque Medical News Today señala que los estudios actuales no muestran una relación causal directa entre la menopausia y el hombro congelado, el dolor articular y otros problemas musculoesqueléticos son comunes en la perimenopausia y la posmenopausia, lo que complica determinar hasta qué punto la menopausia es un factor determinante.
Factores de riesgo
El hombro congelado afecta principalmente a mujeres entre los 40 y 60 años, pero también existen otros factores que aumentan el riesgo de desarrollar esta afección.
Según Medical News Today y Cleveland Clinic, enfermedades sistémicas como la diabetes, los trastornos tiroideos, el Parkinson, las patologías cardiovasculares y el lupus pueden predisponer a la persona. También influye la inmovilización prolongada del hombro tras una cirugía, una lesión o un accidente cerebrovascular.
En mujeres menopáusicas, la terapia hormonal sustitutiva podría ser útil, aunque la evidencia sobre su efectividad aún es preliminar.
Además, factores como un bajo índice de masa corporal o el estrés emocional crónico pueden contribuir al desarrollo de la afección, ya que favorecen la inflamación articular.
Etapas, diagnóstico y tratamiento
El desarrollo del hombro congelado suele dividirse en tres fases:
- Fase de congelación: Se inicia con dolor y pérdida de movilidad que van empeorando durante un periodo de seis semanas a nueve meses.
- Fase congelada: Aunque el dolor disminuye, la rigidez persiste entre cuatro y doce meses.
- Fase de descongelación: En esta fase, que puede durar de seis meses a dos años, la movilidad comienza a recuperarse gradualmente.
El tratamiento suele ser conservador e involucra fisioterapia, con ejercicios de estiramiento y fortalecimiento bajo la supervisión de profesionales. Los antiinflamatorios, el paracetamol y las inyecciones de corticoides son algunos de los tratamientos médicos más comunes para aliviar el dolor y la inflamación.
En casos más graves, cuando los métodos conservadores no son efectivos, se recurre a la cirugía para liberar la cápsula articular.
Prevención, visibilidad y recomendaciones
Aunque no siempre se puede prevenir el hombro congelado, los ejercicios regulares de movilidad y estiramiento, especialmente tras una lesión o cirugía, pueden ayudar a reducir el riesgo. Además, mantener una dieta antiinflamatoria y controlar enfermedades crónicas son medidas útiles para proteger las articulaciones.
La visibilidad de esta afección ha aumentado gracias a testimonios de figuras públicas, lo que ha permitido que muchas mujeres comprendan mejor los síntomas y el impacto del hombro congelado. Amy Poehler y Teri Hatcher han sido algunas de las celebridades que han compartido su experiencia, visibilizando una condición que afecta a muchas mujeres en la menopausia.
Si experimentas dolor o rigidez persistente en el hombro, es esencial acudir a un profesional para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado. Un enfoque temprano puede mejorar significativamente la calidad de vida y evitar complicaciones a largo plazo.
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