Los seis errores que bajan tus defensas y cometes a diario, según expertos
Febrero es un mes de contrastes: días soleados que engañan, cambios bruscos de temperatura y temporales inesperados. En plena temporada de resfriados y gripe, muchas infecciones no solo responden al frío, sino a un sistema inmunitario debilitado por pequeños errores diarios que solemos normalizar.
"El sistema inmunitario es nuestro escudo frente a infecciones y agresiones externas, pero no es invencible. Pequeños fallos mantenidos en el tiempo pueden debilitarlo progresivamente", señala Marta Garrido, farmacéutica de Atida Mifarma. Estos son algunos de los errores más frecuentes que afectan a las defensas y cómo evitarlos:
1. Dormir menos de lo necesario
Dormir mal no solo provoca cansancio: afecta directamente a la respuesta inmune. "Durante el sueño profundo se activan mecanismos de reparación y se regulan las defensas. Cuando esto falla, el organismo queda más expuesto a infecciones", explica Marta Garrido. La experta recuerda que mejorar el descanso no es un lujo, sino una necesidad fisiológica.
"En muchos casos, el apoyo con melatonina bien dosificada, magnesio o vitamina B6 puede ser una herramienta útil, siempre adaptada a la persona. Estos complementos facilitan que el organismo entre en fase de descanso de manera más natural, especialmente en personas con dificultades para conciliar el sueño o con horarios irregulares", añade la farmacéutica.
2. Normalizar el estrés crónico
El estrés sostenido eleva los niveles de cortisol y, cuando esta hormona se mantiene alta en el tiempo, deprime la función inmune. “No hablamos de un pico puntual de nervios, sino del estrés sostenido en el tiempo. Lo vemos mucho en personas con agendas imposibles, opositores, cuidadores o pacientes con cargas emocionales importantes", advierte la farmacéutica.
El problema es que el cuerpo puede "acostumbrarse" a vivir en alerta constate, pero eso no significa que no esté pagando un precio: bajan las defensas y aumenta la inflamación. "Algunos adaptógenos o fórmulas para el estrés pueden ser útiles, pero deben recomendarse con criterio farmacéutico", subraya Garrido.
3. Descuidar la vitamina D
La vitamina D desempeña un papel esencial en la función normal del sistema inmunitario, pues activa las células defensivas y la regulación de la respuesta inflamatoria. En invierno, los niveles pueden descender debido a la menor exposición solar. “Ante la duda, una analítica es la mejor herramienta para confirmar si existe déficit”, recomienda la experta.
4. No hidratarse correctamente
Muchas personas creen que beben suficiente agua, pero la hidratación no depende solo de la sensación de sed. “Las mucosas bien hidratadas actúan como primera barrera defensiva frente a agentes externos. Una hidratación deficiente puede favorecer sequedad e irritación, aumentando la vulnerabilidad ante infecciones”, explica.
5. Pensar que comer bien es suficiente
Aunque se mantenga una alimentación equilibrada, puede existir déficit de micronutrientes clave para la inmunidad, como zinc, selenio o vitamina C. Esto es especialmente frecuente en épocas de estrés, cambios estacionales o dietas restrictivas. En estos casos, un complemento bien formulado puede ser útil bajo criterio farmacéutico.
6. Acordarse de las defensas cuando ya es tarde
El error más común es pensar en fortalecer el sistema inmunitario solo cuando aparecen los síntomas. “El margen de actuación es más limitado cuando la infección ya se ha desarrollado. El cuidado de las defensas debe ser constante y preventivo”, insiste Garrido.