El regreso de
Azzedine Ounahi no solo suma talento al
Girona, sino que abre una pregunta inevitable: ¿pueden jugar juntos él y
Lemar sin descompensar al equipo? La asistencia del marroquí a los cuatro minutos de reaparecer en
Mendizorroza reactivó el debate. Su pase entre líneas fue una declaración de intenciones. Calidad diferencial, visión y pausa. Pero también una invitación a repensar el equilibrio.
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