Alfonso Reyes, tras los Goya: "Valientes con las tragedias lejanas, cobardes con las propias"
La gala de los Goya fue la noche después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán. Gran parte del mundo del cine español ha mostrado sensibilidad a estos temas y eso también ocurrió en la gala. Sin embargo, no todos creen que es lo apropiado. El ex jugador de baloncesto Alfonso Reyes escribió en sus redes, tras la gala, pero sin citar a nadie: "Valientes con las tragedias lejanas, cobardes con las propias". Y es cierto que recoge un sentir de muchos críticos contra las expresiones de parte del cine español.
Chapas revindicativas
Nominados y presentadores lucieron chapas con el lema 'Free Palestine'. Pañuelos con la bandera palestina colgaban del cuello de actores y directores. Pines con los mismos colores aparecieron prendidos en solapas y vestidos. El gesto, repetido hasta convertirse en declaración colectiva, buscaba mantener viva la denuncia por la situación en Gaza en un escenario donde la cultura lleva meses reclamando su derecho a tomar partido.
Pero el ataque a Irán añadió una capa nueva a la noche. Varios asistentes reconocieron haberse quedado "estupefactos" ante la magnitud de lo ocurrido. En ese contexto, los periodistas empezaron a preguntar si había llegado el momento de rescatar el histórico lema 'No a la guerra', aquel que movilizó a millones en 2003 frente a la invasión de Irak. Las respuestas fueron tan diversas como los propios invitados.
La palabras de Luis Tosar
Luis Tosar, actor y uno de los presentadores de la gala, portaba un pin con la bandera palestina y fue uno de los primeros en ser consultado. Sobre si era el momento de recuperar ese lema, respondió que "no es el lugar" y que sería "bastante arriesgado empezar a emitir juicios de un conflicto que se acaba de desatar". Reconoció que la situación había pillado a todos por sorpresa: "No sabemos qué es lo que es esto, todos hemos estado un poco estupefactos por lo que está ocurriendo". Y aunque evitó señalar directamente, dejó caer una lectura irónica de los protagonistas del conflicto: "Esto básicamente nos dirige a un señor que se dedica a hacer su juego... De momento son dos que están jugando a ver quién tiene el juguete más grande".
En el extremo opuesto en tono y contundencia apareció Gonzalo Suárez, receptor del Goya de Honor 2026, que también llevaba su chapa de 'Free Palestine'. Para él, la respuesta no admitía matices: "Lo peor que puede suceder es una guerra. Y de hecho, está sucediendo". Sobre el lema en cuestión, fue rotundo: "El no a la guerra, a cualquier precio, es prioritario". Aunque no se engañó sobre el alcance de los gestos simbólicos: "Me temo que no por ponerse una chapa van a pararse, porque mientras sea el negocio de las armas, es un negocio mayor que el del cine". Su crítica apuntó también hacia la injerencia exterior y hacia las víctimas más invisibles del conflicto: "¿Pueden dejar de matar niños, por favor? Es que es tan aberrante". Y reservó una estocada final para Donald Trump: "Hay un señor que se permite jugar con nosotros... al golf por meternos en un agujero negro".
Palabras sobre Gaza
El director Hernán Zin, autor de Todos somos Gaza, fue quien articuló el discurso más acusatorio de la noche. Defensor de recuperar el 'No a la guerra', Zin no dudó en señalar directamente: "El sionismo no solo cometió un genocidio, sino que avanza para convertirse en el poder hegemónico en la región". También denunció de forma explícita un bombardeo sobre una escuela que "ha matado a 51 niñas".
Otros nombres del sector compartieron su defensa del posicionamiento político desde la cultura. El cineasta Guillermo Galoe señaló que "es importantísimo pedir el dejar las armas" y apeló al núcleo del oficio: "Vivimos una época extremadamente violenta y es muy importante aprender a mirar al otro. El cine va de empatía". El actor Carlos Cuevas, también con su chapa palestina, defendió que la gala "debe ser una noche de reivindicación y de celebrar la cultura" y que "no hay que dejar de hablar de Palestina". Preguntado por el lema, respondió sin titubear: "Sí, por supuesto que sí, la cultura no debe ser nunca imparcial". Marc Clotet fue aún más directo: "Tendría que ser siempre", dijo sobre la pertinencia del 'No a la guerra', antes de añadir: "Parece mentira que en el siglo XXI tengamos que estar todavía hablando de esto".
Entre las voces más breves de la noche, Miriam Garlo se limitó a afirmar que "la paz es el camino". Natalia Sánchez lo formuló desde la fatiga: "Es una pena seguir hablando de esto", aunque aclaró que "creo que sí que hay que alzar la voz".
La gala, en definitiva, reflejó una industria que no quiere callarse pero que tampoco siempre sabe qué decir ni cómo decirlo. Y mientras el cine español debatía entre chapas y micrófonos, la frase de Alfonso Reyes seguía circulando incómoda y sin respuesta.