Eran en torno a las 11.20 horas del 17 de febrero de 2025 cuando se levantaban sendas trampillas y Virgo y Vuelvepiedras, un macho y una hembra de lince ibérico, comenzaban a correr por el monte de Astudillo (Palencia). Un «hito histórico» de la biodiversidad de Castilla y León que casi medio siglo después volvía a ver a un felino del que apenas quedan 2.000 ejemplares en toda la Península Ibérica y llegó a estar al borde del precipicio de la extinción a principios de siglo con menos de un centenar. Y un año después de esa suelta blanda en un recinto acotado antes de comenzar a trotar por el Cerrato Palentino, el balance «es muy, muy bueno», señala David...
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